¿Qué pasa cuando se cae la Alhambra?

La Alhambra, acostumbrada a superar cada año los dos millones de visitantes, está ahora bajo mínimos y ha perdido un 60% de visitantes respecto al año pasado. El terrible impacto de ese descenso lo nota todo el sector turístico en Granada. Los guías trabajan con cuentagotas y sólo una de cada diez agencias de viajes permanecen abiertas.

Impacto de la Covid-19 en el turismo de Granada Alhambra

Solo el turismo local y nacional acude en estos días a la Alhambra. Foto: Lucía Rivas

Algunos granadinos habrán oído este catastrofista vaticinio, que es un chascarrillo más o menos habitual, además, entre los periodistas: “Pues verás tú como un día se caiga la Alhambra”. 

Vienen a decir, los que se expresaban de forma tan lúgubre y poco optimista, que si la joya de la corona granadina deja de funcionar, lo vamos a lamentar todos. Y eso es exactamente lo que está pasando, aunque el monumento no se haya caído. Sigue en pie, pero ha estado cerrado a cal y canto durante más de tres meses y ahora que ha reabierto sus puertas está muy lejos de su mejor nivel. A la Alhambra no la ha derribado ningún terremoto, ni tampoco un rayo, sino un virus invisible pero letal para el turismo, que estaba siendo, en contra de las recomendaciones que siempre hacen los economistas, la cesta donde se ponían todos los huevos. El sector seguramente remontará tarde o temprano, pero el daño ya está hecho y no todos van a vivir (metafóricamente) para contarlo.

Pero es que ya no es sólo la Alhambra. Un paseo por el centro deja bien claro que la situación es extremadamente grave. Las tiendas de aire arábigo de la calle Nueva Calderería están abiertas, pero sin visitantes. En Oficios, junto a la Capilla Real, por no estar no están ni las mujeres que regalan romero y cobran un dineral por leerte la buenaventura. Hay aquí y allá focos de turistas nacionales, más en los bares que en los comercios. Es muy raro cruzarse con guiris. Tan raro como lo era no toparse con cientos de ellos hace sólo unos meses.

La directora se pronuncia

Rocío Díaz, directora del Patronato de la Alhambra. Foto: Patronato de la Alhambra

En el Patronato de la Alhambra y el Generalife trabajan unas 350 personas y al frente del organismo está Rocío Díaz. Recuerda perfectamente que el 13 de marzo el monumento cerró. «El Conjunto Monumental de la Alhambra y el Generalife y sus bienes adscritos se cerraron a la visita pública ese día y abrieron el pasado 17 de junio, algo más de tres meses después». La consecuencia ha sido tan lógica como grave: el número de visitas en el primer semestre de 2020 ha descendido con respecto a 2019 «en torno al 60%», revela.

¿Cómo ha sobrevivido económicamente en este periodo La exconcejal del Ayuntamiento de Granada resalta que ha sido «gracias a sus propios ingresos», puesto que el patronato «tiene un saldo positivo en tesorería». Más meritoria aún ha sido esa supervivencia teniendo en cuenta que la Alhambra depende de la Junta de Andalucía y que la administración andaluza no ha recurrido a los expedientes de regulación temporal de empleo. Los trabajadores han seguido cobrando sus sueldos íntegros.

La Alhambra es uno de los poquísimos monumentos españoles económicamente autosuficientes y la incógnita es si seguirá siéndolo este año o tendrá pérdidas. La respuesta de la directora del patronato no deja muy claro ese extremo, pero sí que «el presupuesto para este año 2020 sigue siendo el mismo, de más de 33 millones de euros».

La reapertura no se ha traducido en un incremento relevante de la venta de entradas al monumento, pero es importante resaltar que el público local y el regional han estado más que a la altura. «Es muy significativo el cariño que, nuevamente, han demostrado por su joya universal los granadinos y andaluces, y desde aquí quiero darles las gracias. También quiero agradecer a todos los trabajadores de la Alhambra su implicación durante el cierre del monumento, con los servicios esenciales y el teletrabajo, y su esfuerzo ahora», incide Díaz, que recalca que visitar en estos días la Alhambra, al 75% de su aforo anual, «es una experiencia única, una oportunidad que, desde el pasado 1 de julio, también puede disfrutar el turista extranjero».

«Las visitas nocturnas están teniendo una gran acogida. Es, sin duda, una forma diferente de acercarse a la Alhambra, de apreciarla con serenidad, a media luz… y descubrir matices diferentes», relata la directora, que, en cuanto a  lo que pueda ocurrir a medio o largo plazo, no quiere ser ni optimista ni pesimista, sino esforzarse en «trabajar día a día, sin bajar la guardia y respetando siempre todas las medidas que van marcando las autoridades sanitarias, para que el destino Granada, con su gran referencia internacional, la Alhambra, siga siendo fuerte a nivel nacional e internacional.

Guías bajo mínimos

Impacto de la Covid-19 en el turismo de Granada

El presidente de la Asociación de Guías, Miguel Campos, confía en que en la primavera 2021 se active el turismo europeo. Foto: Lucía Rivas

Miguel Campos es el presidente de la Asociación de Guías e Intérpretes del Patrimonio, que reúne a doscientos profesionales en Granada. “Nuestra actividad ha sufrido un descenso del cien por cien, porque se cancelaron absolutamente todas las reservas que teníamos con las agencias de viajes”, resume, para añadir que eso sucedió en un momento en el que el sector estaba especialmente bien. “El turismo suramericano funcionaba estupendamente y el asiático iba como un tiro, venían entre 50 y 60 grupos diarios de chinos y coreanos con más de cuarenta personas por grupo”.

Ahora no se ven ni chinos, ni coreanos ni suramericanos. Tampoco estadounidenses, que representaban otro trozo importante de la tarta. La Alhambra sólo la están visitando los granadinos, turistas nacionales y algún europeo, aunque de esos hay bien pocos. Mientras, los guías han recurrido a métodos que remiten a un pasado lejano.

Cada día, a las ocho de la mañana, un grupo de guías sube a la Alhambra y se sortean los grupos disponibles para la jornada. “Nos hemos organizado por turnos, no nos queda otra, y con eso, con lo que podemos tener ahorrado y con las ayudas por cese de actividad, vamos sobreviviendo, pero no sé por cuánto tiempo”, incide.

El panorama es desolador. “A corto plazo no se prevé nada y las agencias no nos dan buenos datos para más adelante. Los más optimistas creen que puede haber algo de movimiento a partir de septiembre pero es más realista pensar en que se podrá remontar en la primavera de 2021”, explica.

El turismo extranjero es fundamental para que la Alhambra presente los números de otros años, y ese no va a regresar así como así. “Por un lado, mientras no exista una vacuna hay miedo de viajar y es comprensible. Por otro, los pocos que sí viajen preferirán hacerlo dentro de su país para ayudar a su economía, que es algo que también estamos haciendo nosotros y que también es normal”, añade.

El presidente del colectivo de guías observa que ha regresado un fenómeno curioso: el de los turistas que viajan solos. O como mucho en pareja. Y que reclaman a un acompañante “para que esté con ellos todo el día, que les enseñe la Alhambra, que luego vaya con ellos al Albaicín y que termine, por ejemplo, en el Sacromonte”. Es un método, dicho con todos los respetos, más habitual en un zoco de una ciudad marroquí, y así lo admite Miguel Campos, que por otra parte valora que aún haya gente que confíe en los guías “aunque sea en esas circunstancias”.

Lo que sí agradece Campos es la “gran solidaridad” que está recibiendo el colectivo de parte de la sociedad granadina. “Estamos animando a todo el mundo a que vengan a conocer la Alhambra porque ahora, con menos gente y a precio reducido, es una maravilla. Y son muchos los colectivos que están respondiendo. Las visitas nocturnas, por ejemplo, están funcionando francamente bien», concluye.

El problema, a pie de calle

Guía turística Granada

La guía turística María García espera que tras la crisis se imponga la calidad del servicio frente al intrusismo. Foto: Lucía Rivas

También es guía turística María García, que ha sufrido el problema a pie de calle. Confiesa que le ha generado “incertidumbre e inseguridad”, sobre todo porque llegó de sopetón. “El día 12 de marzo estaba trabajando con normalidad y el día 13 cerró la Alhambra. A partir de ahí, se canceló toda la programación de primavera y de verano y no hay previsiones de reserva hasta 2021”, comenta.

Le ha tocado, como a tantos otros, hacer economía de guerra. Ahora sólo está trabajando de manera esporádica “porque algunas agencias me llaman para algo muy concreto”, pero en julio, por ejemplo, sólo tiene tres reservas. “Eso no da para vivir, evidentemente”.

No le queda otra que tener paciencia, aunque los datos sean malos. “Está llegando poco turismo nacional, pero aunque pueda hacer algo, desde luego no da para que vivamos de esto los doscientos guías oficiales que hay en Granada”, apunta. Y recalca lo de oficiales porque el colectivo, encima, ha tenido que luchar durante años con “competencia desleal” en forma de freetours “que practican el intrusismo, que son guías que no están dados de alta, no pagan impuestos, van con grupos de sesenta personas, sin audífonos, molestando… Espero que por lo menos esta crisis sirva para que, cuando resurja el turismo, esté más controlado y se centre más en la calidad”, finaliza.

Las agencias de viajes, tocadas y casi hundidas

Agencias de Viajes Coronavirus

Juan Peláez, presidente de la asociación que agrupa agencias y touroperadores, reconoce que el golpe es «bestial». Foto: Lucía Rivas

No ve mejor las cosas Juan Peláez, presidente de la Asociación Provincial de Empresas de Intermediación Turística, un colectivo que agrupa a 59 empresas en Granada, sobre todo agencias de viajes y touroperadores.  La incidencia del virus en su campo ha sido también del cien por cien. “Una cosa brutal”, sintetiza, sin paños calientes.

Explica Peláez que lo más grave de todo es que el sector se ha quedado “sin clientes y sin producto” y especifica que, si fuera sólo lo primero, “podríamos achacarlo a que hemos cometido algún error o que se da una circunstancia externa adversa que desaconseja viajar, como por ejemplo sucedió hace años en el País Vasco”.

Pero si se pierde el producto, añade, entonces sí que se cae todo. Y es lo que ha ocurrido. Enumera: “Los aviones no vuelan, la mayoría de los hoteles no han abierto, las fronteras de muchos países están cerradas… El golpe es bestial”, insiste.

Cuando han podido hacerlo, han reabierto sólo el diez por ciento de las agencias de viajes ubicadas en Granada, que por supuesto no están teniendo la actividad previa a la crisis. “Como mucho estarán al veinte por ciento”, aventura Juan Peláez, que entiende que, dada la situación, va a ser “imposible” que todas ellas sobrevivan.

Las agencias que ahora funcionan (en precario) son las que trabajan sobre todo con turismo nacional, que registró cifras prometedoras cuando se autorizó el libre tránsito por toda España, aunque esa “euforia inicial”, advierte, ha remitido. Pero por lo menos facturan algo. Las que se dedican a visitantes de otros países, ni eso.  “Si los extranjeros no van a venir al menos hasta marzo, ¿para qué van a abrir?”, se pregunta.

“Las que han abierto están a la espera de lo que ocurra en agosto. Si ese mes hay algo más de turismo, otras se animarán a abrir, porque después están los meses de septiembre y octubre, que son buenos para el turismo nacional en Granada. Si todo ese movimiento se produce, mejoraremos. Pero si nos tenemos que ir a 2021, con la falta de ayudas que además tenemos, eso no va a ser sostenible”, subraya.

Comentarios en este artículo

  1. Serenidad en la visita nocturna poca, al menos en mi experiencia del viernes 17 de julio. Y eso que el aforo está al 75 por ciento. No había forma de guardar la distancia de seguridad, los vigilantes lo pedían constantemente pero en determinados espacios es imposible si, además, ni en Arrayanes ni en Leones, por ejemplo, el visitante se puede mover libremente por los patios, con lo que se reduce el espacio. La visita nocturna es preciosa sí, pero si se puede hacer con cierta tranquilidad y el viernes pasado, al menos, no fue así. Afortunadamente la he visto de noche en otras ocasiones, pero actualmente esta visita tiene, en mi opinión, demasiada gente o demasiada gente a la vez.

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