«La pena es que no podamos elegir»

Desde sus calles, marquesinas y muros el Zaidín aboga por sumarse a la Huelga General. Pero, ¿cuál es el sentir generalizado respecto a la nueva normativa y el 29M? Para conocerlo, Granadaimedia ha recorrido sus principales avenidas recabando la opinión de trabajadores y comerciantes.

 

Merca 80

Pintada pro huelga general en la entrada de Merca 80.

“Generación pre-parados”, “Violencia es cobrar 600 euros”, “Los recortes en las cortes” o “El dinero para los bancos, la reforma para nosotros”… Carteles y pintadas exhiben mensajes como éstos en las zonas más transitadas del Zaidín, a un día de la huelga general contra la reforma laboral del gobierno de Mariano Rajoy. Desde sus calles, marquesinas y muros el barrio aboga por sumarse a la lucha. Pero, ¿cuál es el sentir generalizado respecto a la nueva normativa y el 29M?

Para conocerlo, Granadaimedia ha recorrido sus principales avenidas recabando la opinión de trabajadores y comerciantes. Pese a que los primeros coinciden, curiosamente, en describir la reforma con un calificativo bastante gráfico –“una mierda”-, la mayoría reconoce que hará “lo que mande el jefe”.

“¿Mañana abrimos?”, han trasladado a sus respectivos encargados varios empleados tras oír, al otro lado del mostrador, la pregunta: “¿váis a secundar la huelga?” En estos casos, los responsables de los negocios han respondido en dos líneas: “aún no lo hemos decidido, lo estamos valorando” o “sí porque no podemos permitirnos perder un día”.

Avenida de Dílar

En la avenida de Dílar muchos trabajadores dicen no poder perder el dinero de la jornada.

Las razones que esgrimen los empleados que trabajarán mañana son varias, pero principalmente económicas: “no puedo permitirme perder el dinero de un día porque gano muy poco”, lamenta la mayoría de los entrevistados.

“Esa opinión abunda en el barrio. Y a todos los que la expresan les contesto: eso es pan para hoy y hambre para mañana. Porque por no quedarte sin sueldo un día condenas a tus hijos y nietos a aceptar condiciones de explotación laboral propias de otro siglo”, cuenta un vecino recién jubilado.

Otros, en cambio, confiesan ser “esquiroles forzados”, si no expresamente –porque se lo hayan transmitido directamente-, “por miedo a represalias”. “A mi hija y sus compañeros, que trabajan en un supermercado, no le han dejado elegir. Directamente han recibido amenazas. El que no venga que se atenga a las consecuencias, les dijeron”, parafrasea una vecina que trabaja en el sector de la limpieza. “En dos días hemos perdido derechos por los que se luchó durante siglos”, agrega, a su lado, otra empleada, en este caso de hostelería. “La pena es que no podemos elegir. No me puedo permitir que me rebajen 100 euros del sueldo porque entonces no llego a final de mes”, confiesa, junto a un cartel en el que se lee “ser pobre no es delito, súmate a la huelga”.

Avenida de Dílar

Pintada animando a la lucha de los trabajadores en la avenida de Dílar.

Mañana abrimos. Es lo que me ha dicho mi jefe y lo que voy a hacer. De lo contrario, me arriesgo al despido”, confiesa la dependienta de una tienda de ropa, mientras mira de reojo por si las ‘paredes oyen’. “A menos que nos lo impidan, vendré a trabajar como cualquier día”, continúa, esperanzada en que los piquetes «velen» por “un derecho [el de huelga] que habría que entrecomillar”.

Unos eligen el pan para hoy, otros temen elegir (o no pueden hacerlo) y un tercer grupo cree que la huelga general “llega a destiempo” y “no es más que una causa perdida”.

La reforma ya está aprobada y da igual lo que hagamos. Deberíamos haber actuado antes porque los políticos no dan su brazo a torcer, así hayan defendido todo lo contrario antes”, señala la trabajadora de una colchonería.

Su desidia es compartida por más de uno: «¿Para qué voy a perder 60 euros si no van a retirar la ley? Nuestros jefes nos han dado total libertad, pero ni los franceses o griegos con movilizaciones más radicales han logrado pararle los pies a determinadas medidas ¿Es que el PP va a reconocer que ha hecho una reforma que deja indefensos a los trabajadores y da mano libre a los empresarios? Estamos perdidos”, subraya en tono catastrofista el camarero de una cafetería-pastelería. La plantilla coincide con esta perspectiva –“lo hemos hablado”, sostiene- así que abrirán las puertas…

Supermercados Día y Dani, en la avenida de Dílar.

Supermercados Día y Dani, en la avenida de Dílar.

No es el único negocio que abrirá sin contar ‘bajas’ entre sus trabajadores. También los  supermercados del barrio como Dani, Más o Día se preparan para una jornada de trabajo habitual. En Merca 80 –salvo excepciones, entre estas, algunas pescaderías- abogan por no echar la persiana. Alguno, en cambio, emplaza a mañana la decisión.

“La mayoría aquí somos autónomos, nos cuesta mucho tirar y tenemos que pensar en nuestros negocios. No podemos cerrar un día porque nos supone perder ingresos vitales en momentos de asfixia”, relata la dependienta de un pequeño comercio del mercado de abastos. Sus palabras son subrayadas por el responsable de un bar: “si las cosas estuvieran mejor… porque no es que nos guste esta reforma, al menos, si pensamos en los trabajadores. Pero cuesta mucho llevar un negocio como autónomo. Estamos muy desprotegidos y vivimos tiempos demasiado difíciles. En mi caso vivo al día y si cierro ese día no vivo”, subraya.

Pintada junto a una sucursal bancaria del Zaidín.

Pintada junto a una sucursal bancaria del Zaidín.

De ahí que muchos negocios sean partidarios de abrir, pese a reconocer que “casi nadie” va de compras en huelga, con lo que “se gana más bien poco”.

“Hoy muchos han hecho aprovisionamiento doble de género por si mañana los piquetes impiden llegar aquí”, apunta un carnicero de Merca 80. “Igual hay trabajadores que no se sienten libres a la hora de secundar, pero a los comerciantes nos sucede justo lo contrario. Muchos abrirán si ven que todo está tranquilo. Yo desde luego no me voy a arriesgar a sufrir algún destrozo que me cueste más de lo que ganaría en un día”, apostilla, por su parte, una quiosquera del barrio.

“El problema –plantea un viandante y trabajador de mantenimiento al oír las explicaciones- es que en España no sucede como en otros países, donde los empresarios entienden que también tienen una responsabilidad y deben contribuir al bienestar generalizado. Y esto lo hacen por inteligencia: si los trabajadores no tienen poder adquisitivo dejan de consumir. Pero aquí… aquí abusan todo lo que les dejan y si encima les das más instrumentos para hacerlo… ya veremos cuanto empleo más se destruye…”

Precisamente para informar de la incidencia de la reforma laboral, la asamblea del Zaidín ha dedicado toda la tarde, así como la mañana de ayer, a repartir folletos informativos entre trabajadores y comerciantes. El movimiento 15M del barrio, que ha organizado varias charlas respecto a la nueva normativa, defiende la necesidad de sumarse a la movilización, también como consumidores: «no es un día de vacaciones, es un día de trabajo por la justicia social», defienden en los folletos que han distribuido por el barrio, en los que también lanzan una pregunta: ‘¿hasta cuándo vamos a seguir dando pasos atrás en nuestros derechos?’

(28/03/2012)

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