«La propiedad privada está para respetarla»

Desalojo de CSO La Indiscreta, en el Albaicín

Desalojo de CSO La Indiscreta, en el Albaicín

Operarios de Inagra retiran una pancarta junto al inmueble 'okupa'. Foto: Pepe Torres

José Miguel Castillo Higueras no entiende que se haya convertido en blanco de las críticas de los ‘okupas‘ que fueron desalojados del edificio situado en el bajo Albaicín. O que su nombre aparezca en octavillas vinculado a la especulación urbanística. El que fuera concejal de Urbanismo durante la época de Antonio Jara aclara que no es el único propietario del inmueble de siete plantas en Joaquín Acosta. La ‘Indiskreta’, el nombre utilizado por los ‘okupas’ para referirse al inmueble, está en régimen de copropiedad al pertenecer a un total de catorce personas, los herederos de las dos familias que promovieron la obra. «Uno puede imaginarse que es una herencia difícil, compleja y endemoniada porque los intereses son distintos», explica Castillo Higueras, al que le corresponde la «catorceava parte» del inmueble.

Asegura no haber sido consultado cuando se presentó la denuncia que instruye en Juzgado número 8 de Granada, pero está de acuerdo con la orden de desalojo que hizo efectiva la Policía Local y que se saldó con once detenidos y tres heridos. «La propiedad privada está para respetarla. Lo que han hecho es ilegal y es una barbaridad», opina el que fuera militante en el pasado del PCE.

Las interpretaciones que muchos de los indignados de la Plaza del Carmen hacían de la acción policial tras el incidente, dirigida -según ellos- a socavar el Movimiento del 15 de Mayo asociándolo a prácticas ilegales y extremismos, no tienen sentido alguno, en opinión de Castillo Higueras, quien dijo haber apoyado por escrito alguna de las iniciativas que promueven los miembros de la acampada de Granada. «No tiene nada que ver, es confundir el culo con las témporas», puntualiza. El Movimiento 15 de Mayo incurre, a su juicio, en un «error»  si  no se desmarca de un hecho «ilegal» como es la ‘okupación’ de viviendas.

Castillo Higueras desmonta también la versión facilitada por los ‘okupas’ sobre el trabajo que venían realizando en el edificio para restaurarlo, y denuncia que aquéllo se había convertido en un zoco de infección y en un problema para los vecinos de los inmuebles colindantes. Incluso revela que desde el juzgado tuvieron conocimiento de una denuncia presentada por una vecina.

Si por el fuera, asegura, hace tiempo hubiera vendido el edificio sin pretender con ello especular con el precio. Pero los intereses que separan a los copropietarios ha hecho imposible tanto la venta como su posible restauración.

(31-5-2011)

Comentarios en este artículo

  1. Muy bien sr.propietario pero ¿no se olvida de la ley que obliga (si urbanismo ejerciera sus funciones, así sería) a los propietarios de inmuebles a evitar su ruína,en vez de a provocarla con el abandono del edificio,como es el caso? Ya está bien de consentir la especulación y de que el ayuntamiento lo consienta. Expropiación por incumplimiento ya!

    Luis Albarral

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