Opinión

La última pegada

Luis Arronte
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Periodista de origen madrileño y carrera granadina. Experto en contenidos culturales, músico y amante del Realejo. Cofundador de GranadaiMedia. Dircom de Squembri, agencia creativa.

Con lo bonita que estaba esa muralla sin carteles...

Con lo bonita que estaba esa muralla sin carteles…

Sucede en época de elecciones, sobre todo en una recta final tan encarnizada como ésta que sufrimos, que todo sea relevante, que cualquier fallo signifique una bajada de la guardia en la que se recibe un golpe contrario. Ni una se pasa. Ya se han hecho virales -bueno, medio virales- las imágenes de los carteles de Podemos pegados en la muralla del Cuarto Real de Santo Domingo, tomados como una infamia cometida por radicales contra un templo de nuestro patrimonio, como una invasión bárbara a la que hay que poner coto antes de que estas hordas decidan secuestrar a nuestros hijos, oh Ares, ayúdanos a defender nuestro castillo.

El anuncio de dicho expediente disciplinario, con todo, se anuncia antes de que realmente se pueda emitir, porque la Comisión de Urbanismo como tal se reúne el martes, pero claro, esto es después del domingo y el efecto se pierde. Y se lo digo ya, esto va a quedar en nada, en un correo encendido que desde el Ayuntamiento se remite a los medios para vilipendiar a los bárbaros justo antes de que se abran las urnas.

Es la última pegada, el último golpe enviado justo por encima de la cintura y sobre el sonido del gong, porque el combate ha terminado. Es un golpe válido y justificado, aunque me ha parecido flojo. Hay muchos matices a tener en cuenta, como por ejemplo que los carteles se han pegado justo al lado de una valla metálica de obra -el Cuarto Real de Santo Domingo sigue en obras- que suele estár plagada de carteles de Gemeliers y derivados, y que se han pegado encima de grafitis que son diez veces más grandes. Otras veces he visto carteles ahí y no se han soltado a los perros. Pero vamos, que es lo de menos, que efectivamente no había que pegar esos carteles.

Con esto no quiero justificar una acción errónea que, creo, proviene de la torpeza. No voy a defender a Podemos en esto, creo que ha sido un fallo propio de la inexperiencia cartelera, de que están más verdes que Yoda comiendo lechuga. Y no sólo en pegar carteles, en otras cosas también. Lo que no me negarán es que llama la atención esa contundencia y severidad con la que Nieto defiende la muralla y anuncia sanciones que pueden rondar los 60.000 euros. El PSOE local lamenta también, agarrándose a la misma ley que Nieto (la Ley de Patrimonio de Andalucía),  la afrenta de Podemos. Es lo que tiene tener un enemigo común.

Pero cuando se ha tratado de otros carteles, la respuesta ha sido otra. La Puerta de Elvira también es BIC y allí a los vecinos les costó trabajo que la Junta de Andalucía retirara el dichoso cartel, ya oxidado e inmenso, que anunciaba la pasada restauración de este monumento. En ese momento, el Ayuntamiento se encogió de hombros y dijo que no podía asumir labores de mantenimiento de un «patrimonio ajeno». ¡Ajeno! Igual en el Salvador. Y el cartelito municipal de la misma Gerencia de Urbanismo que anunciaba la rehabilitación de la iglesia de San Andrés Apostol ha estado colgado y atornillado a la pared del templo diez añazos con los vecinos indignados. La función propagandística de estos carteles también es clara.

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Cartel colgado de la fachada de la Iglesia de San Andrés.

Lo gente se da cuenta de que estas jugadas de última hora responden a una voluntad política. Al margen de votantes recalcitrantes de uno u otro partido, que a esos les pueden decir que el Sol sale de noche y ellos se lo tatuarán, el electorado crítico nota que estas menudencias sólo son escupitajos de desprecio que en otro momento habrían pasado desapercibidos. Y es triste ver que el debate político se pueda estancar, aunque sea sólo unos minutos, en cuatro carteles de papel sobre unos grafitis. Nos jugamos algo más.

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