Las pilonas y los taxis, fuera de la calle Pagés

Los vecinos del Albaicín se encuentran divididos por el sistema de control de entrada de vehículos en el barrio a través de la calle Pagés. Algunos vecinos, con el apoyo del presidente del barrio Juan García Montero, proponen sustituir las pilonas por cámaras que multen a los infractores.

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Las pilonas de a calle Pagés, la entrada al Albaicín por la carretera de Murcia, pueden tener los días contados.

Las pilonas de la calle Pagés, la entrada al Albaicín por la carretera de Murcia, y su parada de taxis, junto al centro cívico Aliatar, pueden tener los días contados. Los vecinos del Albaicín están divididos sobre la continuidad de este método de control de acceso al barrio, solo permitido a residentes y vehículos autorizados. El gobierno municipal no vería mal quitar las pilonas y poner a funcionar las cámaras de seguridad que se instalaron en su día como alternativa al sistema hidráulico.

La propuesta surge a petición de los vecinos que residen en las proximidades de las pilonas a los que causa molestias el sistema hidráulico y el interfono de comunicación entre los usuarios y el personal de la sala de control. Una de las personas afectadas por el ruido de las pilonas expresó su queja en la última Junta Municipal de Distrito Albaicín celebrada el viernes, asegurando que le es imposible conciliar el sueño de madrugada, situación que se ve agravada los fines de semana con el elevado número de vehículos que acceden por la calle Pagés en dirección a las zambras del Sacromonte.

Otros residentes coincidieron en criticar el sistema de pilonas por «obsoleto» y «tercermundista», pero no todos los vecinos compartieron la misma opinión. Los hubo también partidarios de que se subsane el problema del ruido y se mantenga el sistema hidráulico como método más efectivo para restringir la entrada de vehículos a un barrio donde la circulación de vehículos es ya de por sí complicada.

El gobierno municipal sustituyó en mayo del pasado año las pilonas de la calle Elvira y de Reyes Católicos por cámaras para -en teoría- ganar en fluidez en el tráfico de vehículos, si bien otros vecinos vieron en la medida una forma de recaudar dinero a través de las multas.  Una cámara resulta más económica que el mantenimiento de un sistema hidráulico que en ocasiones falla y causa algún daño a los vehículos que se quedan atrapados.

«No se puede hacer de una ciudad patrimonial una trampa para poner multas», opinó Juan Hueto, presidente de la Asociación de Vecinos del Sacromonte, quien teme que la retirada de los pivotes sature de vehículos el barrio troglodita.  Sin embargo, el vocal del PP, los artesanos del barrio, el presidente de la Asociación de Vecinos del Albaicín, Manuel Vargas -no así algunos miembros de su junta directiva- y el propio concejal Juan García Montero ven en la cámara de seguridad una solución disuasoria que pondría orden por medio de multas. «Es una medida de ordenación intrascendente», argumentó García Montero ante las críticas sobre la necesidad de que la decisión esté respaldada en un plan de movilidad.

Ante la falta de acuerdo vecinal, el concejal instó a los representantes vecinales a que analicen el asunto y acudan a la próxima Junta Municipal de Distrito con una propuesta consensuada para tomar una determinación sobre el asunto.

En el punto en el que sí coincidieron los asistentes fue en el traslado de la parada de taxis de la placeta de las Ortegas, junto al centro cívico Aliatar, donde los fines de semana se concentran numerosos taxis entorpeciendo el tráfico y causando molestias a los vecinos. Por consenso mayoritario de los representantes vecinales se acordó trasladar la parada a la carretera de Murcia.

(30-6-2014)

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