El ‘Cuaderno de trabajo’ de Miguel Madrid

miguel fernández madrid cuaderno de trabajo

Miguel Ángel Fernández Madrid, en una plaza aneja al colegio público Santa Jualiana de la Chana. Foto: GiM

Bajo el poco literario título de ‘Cuaderno de trabajo’, el concejal del PSOE en el Ayuntamiento de Granada Miguel Ángel Fernández Madrid presenta este martes 20 de enero (19 horas), en la Biblioteca Pública de Andalucía, su primer libro de relatos.

Sobre el libro, sobre política y sobre la Chana, su barrio, conversamos en esta entrevista una fría mañana de enero, sentados en un pequeño parque a las espaldas del colegio público Santa Juliana, su colegio y el de muchos chavales de este barrio obrero que siente predilección por la literatura.

‘Cuaderno de trabajo’ es el título de uno de los relatos incluidos en el volumen, editado por la editorial Ave María, un cuaderno que unas veces alude a las anotaciones de un trabajador social y otras a las de un narrador omnisciente que sigue muy de cerca los entresijos de la elección de un candidato a la alcaldía «de una ciudad mediana sin mar» y su lista de concejales.

Fernández Madrid desvincula sus relatos de su ‘yo político’ y de su ‘yo trabajador social’, pero es imposible disociar alguno de sus cuentos con lo que es, y sin duda sabe, el ‘yo concejal’. ‘El candidato’ dará que hablar.

¿Qué fue primero, la política o la escritura?

La escritura. Mucho antes. Tenía una especie de diario en el que volcaba sobre todo frustaciones. En la preadolescencia empecé a escribir y hubo un momento en que me di cuenta de que estaba escribiendo historias. Empecé escribiendo sobre mí, sobre lo que me pasaba, hasta que comencé a escribir historias, algo inventado… un cuentín muy chiquitillo que hice. A partir de ahí empecé a escribir en serio. Lo que pasa es que empecé a escribir en serio cuando también comencé la formación política más en serio. A los 17 o 18 años tomé consciencia de que había algo que me impulsaba a escribir y también había algo que me impulsaba a la política.

Parece que en la Chana hay caldo de cultivo para la escritura.

Este es un barrio que, como casi todos los barrios obreros, se ha tenido que hacer a sí mismo. Eso provoca dotes de creatividad. La gente en cierto modo también se busca la vida para encontrarse a sí mismos.

¿No teme que Isabel Nieto diga que por estar escribiendo relatos no ha estado pendiente de lo que pasaba en Emuvyssa?

A mí lo que diga Isabel Nieto la verdad es que me ocupa pocas horas de sueño. La respeto, pero prefiero centrarme en la crítica de la gestión y no en la crítica personal. No ha sido mi estilo en estos cuatro años y la verdad es que me preocupa muy poco lo que piense.

¿Es un trabajo muy desagradecido ser concejal de la oposición?

La crisis ha hecho más desagradecido el trabajo de concejal

Hace unos años no era tan desagradecido como ahora. La crisis ha hecho más desagradecido este trabajo. Y además pertenecer al PSOE en estos momentos también conlleva el que tu trabajo sea juzgado por lo que hizo determinada élite en la que yo no he estado. No he estado en esos ‘grandes mercados’ de la organización ni ha sido esa mi actitud militante. Así que es desagradecido porque se juntan las dos cosas, la historia y el peso de la ‘casta’, cuando nuestro trabajo es estar más en la calle, estar en los problemas de la gente, donde sí que hemos estado en estos cuatro años.

Además de estar pendiente de los asuntos urbanísticos, que son más áridos, también ha sido en estos cuatro años el portavoz socialista en la Chana. ¿En este tiempo cómo ha evolucionado el barrio?

El urbanismo es árido si hablamos de planes parciales, de tramitación urbanística. Si hablamos de Urbanismo con mayúsculas, yo que soy trabajador social, me parece que es el área que permite transformar más nítidamente la realidad.

La Chana está viviendo un momento decadente. No creo que sólo por la gestión municipal

En ese sentido La Chana es un ejemplo evidente el impacto que ha tenido la crisis sobre el conjunto de la ciudadanía. Hoy caminaba por una de sus calles principales, Virgen del Monte, y al final de esa calle hay un edificio donde chorrea la humedad. Es verdad que siempre he trabajo en el ámbito de la vivienda, como trabajador social y voy mirando las cornisas, pero el deterioro es evidente. Detrás de ese deterioro físico que puede percibirse, con un comercio cada vez más en decadencia, lo que existen son situaciones familiares y dramas humanos de pobreza, desigualdad… Es algo que me toca muy directo.

Creo que La Chana está viviendo un momento decadente. No creo que sea sólo culpa de la gestión municipal, pero no ayuda el hecho de liquidar Emuvyssa y desentenderse de los desalojos o de renunciar a ese instrumento que es perfecto para obtener financiación y poder rehabilitar el barrio, que en la Chana puede estar entorno a 800 edificios. Al final la desigualdad sale cara. No sólo lo dice el grupo municipal socialista, también los economistas. Si tenemos un país donde la gente no está cualificada, donde el deterioro cada vez es mayor, seremos un país de tercera o cuarta división y no un país que sea dueño de su destino.

¿En qué medida aparece la Chana en el libro?

Los cuentos no son autobiográficos, pero yo soy quien soy. Soy el hijo de un obrero. Los cuentos están escritos entre 2005 y 2014. Los primeros cuentos intentan ajustar cuentas con el poder, la desilusión, con quien se olvida de sus raíces. En ese sentido, soy muy chanero, tengo un sentimiento obrero muy profundo. En cierto modo, con el tiempo he aceptado esa condición, dejar de rebelarme contra ella. Los últimos cuentos intentan reflejar la realidad tal cual la percibo, sin tener que ajustar cuentas con nadie.

¿Se ha liberado de la rabia?

miguel ángel fernández madridTengo la necesidad de transformar el mundo pero la edad no me otorga menos rebeldía sino que he asumido que tengo un papel, por eso milito en un partido, para intentar aunar más manos. Pero al final sé que no puedo cambiar el Banco Mundial pero sí puedo estar en la junta de distrito de la Chana y pertenecer a la asociación de vecinos o, cuando era joven, montar una asociación juvenil. Eso es lo que puedo hacer y es la impronta que voy a dejar en este mundo.

¿Va a repetir en las listas del PSOE al Ayuntamiento de Granada?

En esto soy muy respetuoso. Estas son cosas que decide el partido. A la Ejecutiva municipal le corresponde, con el candidato, decidir quiénes son los concejales. Estoy en excedencia y si no salgo de concejal volveré a mi trabajo, seguiré escribiendo y seguiré haciendo cosas en mi vida. La política para mí no es una profesión.

Es la primera vez que tiene un cargo público.

La Chana tendrá un concejal socialista que seré yo o será otra persona

Sí. Comencé a militar en el PSOE con 18 años. Un grupo de jóvenes tuvimos la suerte de crear en torno a Pedro Julián Lara un grupo de formación. Él se había educado en los años de la Transición en movimientos del cristianismo más progresista. Pudimos hacer con él un trabajo de formación política que trascendía el ser cargo público. El partido era un instrumento pero no era el único. Era la capacidad de asumir compromisos a través del trabajo y por eso yo hice Trabajo Social, elegir el lugar donde vivir no por las condiciones y los servicios que tuviera sino donde fueras un poco más necesario. He vivido esa cultura que tiene su parte cristiana, que, con independencia de mi laicismo, sí que entronca con mi manera de ver el mundo. Ahora que soy un gran meditador zen y budista, terminas comprendiendo que todas las religiones tienen un sustrato bastante parecido más allá del poder o del odio que generan. La Chana tendrá un concejal socialista que seré yo o será otra persona. Eso no importa mucho.

¿Qué le gustaría que pasara con el libro?

Quiero que el libro me sirva como acicate para seguir escribiendo

He tenido mucho pudor a la hora de sacarlo. Soy pudoroso y siempre he entendido que la escritura es un arte. Soy muy lector y cuando leía a Cortázar, por ejemplo, decía «madre mía, este sí que escribe bien». Después leía mis cuentos y decía, «esto no es lo mismo». Pero he encontrado a gente que sí que le han parecido buenos cuentos y eso al final me ha animado. He terminado haciendo un libro muy casero. El mundo editorial es muy complicado. Ha participado mi amigo Carlos, que es arquitecto y ha elaborado algunas ilustraciones. Mi amiga Cuca Centeno, que es filóloga y es la que más me ha animado a escribir, junto con María del Mar (su pareja). Cuca ha hecho de correctora, prácticamente de editora. Y la verdad es que la editorial Ave María nos ha permitido, con poco dinero, convertir esto en realidad. Las expectativas que tengo con el libro no es convertirme en un superventas, sino que sea un acicate para seguir escribiendo. Aunque sea tímido, uno escribe para exponerse. Tengo que tener algo ahí interno, me expongo en la política, soy un personaje medianamente público, y al final el libro es una manera de darle curso a mi ego. Al final hay una parte atrevida y por eso surge el libro. Imagino que eso servirá para que siga escribiendo.

Imagino que también es un intento para que los ciudadanos puedan percibirle como algo más que el concejal del PSOE.

Sí. En estos cuatro años, como la gente anda tan cabreada, al final le cuesta ver lo que hay detrás. Lo que ve es al culpable de su situación. La ira es más difícil echarla contra Rajoy, que está lejos aunque uno se acuerde de su familia cuando toma determinadas decisiones. Es más fácil volcar la frustración o la rabia o el malestar ciudadano contra alguien que tienes delante, y tiene cara, nombre y Facebook al que se le puedes escribir. Puedo entenderlo, aunque no lo comparta. Detrás de mi perfil público hay una persona que admira la trayectoria de su padre, que tiene relaciones familiares sanas y saludables, que escribe, que hace deportes, que hace otras cosas que no son la política.

En el libro hay presencia del trabajador social, del trabajador de EPSA y del político. ¿Puede entenderse como una catarsis?

El trabajador social del libro tiene poco que ver conmigo. Es una persona superada por las circunstancias, por la pobreza, por su propio trabajo. Ni siquiera sabe ya identificar sus emociones. En mi caso, el trabajador social de EPSA y el político se afanan por hacer su trabajo e intentar mejorar el mundo. De modo que no hay una catarsis. Me gusta indagar con personajes que viven situaciones límite, conflictivas. Tal vez a través de ellos, del camino que toman, de sus decisiones, yo puedo darle sentido a la persona que soy.

La Vega, la especulación urbanística, el expolio del patrimonio, son temas muy ligados a su actividad que aparecen reflejados en algunos de los relatos. ¿Guarda más historias como estas en su ‘cuaderno de trabajo’?

Muchos de los relatos están escritos cuando no pensaba, ni por asomo, que sería concejal

Los relatos en los que aparecen estos asuntos son los más antiguos. Se trata de relatos escritos entre 2005 y 2008; años en los que no era concejal en el Ayuntamiento de Granada. De hecho, en esas fechas, vivía con cierta distancia la política, con cierto desencanto ante la ausencia de un proyecto que tuviera continuidad en el PSOE de Granada. En 2008 Chema Rueda presentó su proyecto, a final de ese año. Y la verdad es que en ese momento no pensaba, ni por asomo, que yo sería concejal, y menos que iba a llevar el control en el ámbito del urbanismo.

¿’El candidato’ es quemar las naves?

Pudiera ser. El candidato, ya alcalde, traga en un primer momento, pero no me atrevería yo a decir que un hombre como Cándido Ariza, liberal, con unos principios firmes, no dé la campanada a mitad del mandato y se marche sin mirar atrás para volver a su despacho en la Facultad. Dependerá de cómo resuelva la tensión del liberal que es y del amante del orden que también es. Me da en la nariz que no es tan cándido como su nombre indica. Pero cualquiera sabe.

¿El apellido Ariza es casual o un homenaje a García Márquez?

Me has pillado, sí.

Comentarios en este artículo

  1. Gracias Ana, gracias a Granadaimedia por la difusión y la entrevista. Puede que no esté bien matizar, pero quisiera aclarar que no soy un gran meditador, sólo un practicante de la meditación. Un saludo, y lo dicho: gracias

    Miguel Ángel Fernández Madrid

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