Música que rejuvenece

Notas y acordes se han convertido en la mejor terapia del centro de participación activa de mayores del Zaidín, de donde han surgido tres agrupaciones con mucho arte: el Coro de las Niñas del Zaidín, Menta y Laurel y la Rondalla.

coro niñas del zaidin

El Coro de las Niñas del Zaidín en los Carnavales del barrio de 2013.

Algunos lugares se identifican por sus sonidos. Basta pasar una tarde por el centro de participación activa de mayores del Zaidín para asociarlo a la música. En su interior el característico ruido de las fichas de dominó propio de muchos hogares del pensionista queda relegado por notas y acordes. Canciones de carnaval, villancicos, sevillanas e incluso tango, acompañados de coreografías en algunos casos, se han transformado en su diaria banda sonora.

Para los jubilados de este espacio dependiente de la Junta no resulta duro recordar “aquellos tiempos en que la juventud los llevaba bailando por la vida” –como sucedía al protagonista de ‘Aquel ritmillo’ de los Fesser. La música se ha revelado la mejor terapia para la edad. Como el laúd de Orfeo, capaz de conmover a las musas, los mantiene activos, aunque en este caso, sin la tentación de mirar atrás para intentar rescatar el pasado como si de Eurídice se tratase. “La música, además de alegrarnos el corazón, ayuda a retrasar nuestra pérdida de memoria. Pone en marcha nuestro ánimo y nos dispone al júbilo, haciendo despertar al joven que fuimos y que necesitamos vivo en esta etapa madura de la vida” coinciden los componentes de la Rondalla, una de las tres agrupaciones nacidas del centro.

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Apenas tres años después de la inauguración de este espacio de participación activa, una de sus usuarias, Teresa Garzón, hoy con 88 años, le propuso a la directora, Adela Carricondo, formar una agrupación musical, hace ya casi tres décadas. Entre sus componentes sumaban años de experiencia –y aún más de sabiduría-, por lo que decidieron bautizarlo El coro de las niñas del Zaidín. “Aquello de apellidarlo de las abuelas no iba con nosotras”, bromea.

Veintinueve años después Teresa sigue sin perderse un ensayo. Eso sí, al coro se han integrado algunos niños, entre ellos su marido Rafael Romero, con 95 primaveras, sonríe, mientras muestra unas notas pintadas en la pizarra entonando “queso, queso…” para dar un ejemplo de la metodología, basada en la asignación de palabras al ritmo, empleada por el nuevo director de la agrupación, Jorge Garrido.

Desde que en mayo este gaditano afincado en Granada “entró con sus corcheas” están “alucinados”, reconocen, ya que hasta ahora no tenían conocimientos musicales. Se limitaban a adaptar las letras que componían a la melodía de alguna canción, técnica con la que, eso sí, han cosechado numerosos éxitos y premios en distintos certámenes. “No sabíamos ni lo que era un pentagrama”, coinciden. Las enseñanzas de Jorge les ha permitido “avanzar en cultura musical. Hemos pasado de una sola voz a incorporar hasta tres”, cuenta Pepita Clap, la única con nociones musicales previas.

Entre notas y composiciones, la agrupación se prepara para los próximos ‘bolos’, ya que si algo no les falta son escenarios donde demostrar su arte. «Donde más disfrutamos es en los centros de mayores porque ver sus caras mientras cantamos nos llena de emoción», cuentan.

Del Coro de las Niñas procede la mayoría de las integrantes de Menta y laurel, el último grupo surgido al calor del centro. Sus componentes decidieron formar su propia formación para volcarse en el folclore andaluz y el baile, cuenta su director, Eduardo Carrasquilla, encargado de montar las coreografías, así como de componer las letras. Desde septiembre de 2012, cuando decidieron unirse, impresionan al público con su escenografía, pero sobre todo con su desparpajo y gusto por la improvisación. En sus números incluyen «poesía, chistes e incluso parodias», cuentan sus ocho integrantes, a punto de grabar su primer disco. Su espontaneidad y original forma de que el público interaccione en sus espectáculos no han pasado desapercibidas. De hecho, reciben numerosas invitaciones para actuar, afirman.

La Rondalla: «En esta etapa de la vida puede quedar mucho por hacer si nos mantenemos abiertos a otras personas, oportunidades y retos»

Más veterana es la rondalla del centro, consolidada desde 2005, cuando su actual director, Miguel Puertollano, tomó las riendas de esta agrupación de «juventud madura», con 10 componentes hoy día. «Todos somos aficionados a los instrumentos de cuerda (guitarra, la bandurria y laúd) desde pequeños, pero por cuestiones de trabajo la mayoría no hemos vuelto a la música hasta nuestra jubilación», detalla José Lorente, que resalta la «estupenda convivencia» entre los componentes, un compañerismo que ya trascendido el ámbito musical convirtiéndolos en grandes amigos. El «artífice y estímulo» de esta camaradería, pero también, del éxito del grupo, que suele actuar para oenegés y centros de mayores, es «sin duda» su director, resaltan. «Hemos dado con un gran músico. Se pone a escribir y saca cosas preciosas», cuentan sobre Miguel, al que animan a registrar sus emotivas composiciones.

Aunque muchos ya tenían experiencia musical previa en otras rondallas y agrupaciones, como Osvaldo Jiménez o Antonio Luna, otros han partido de cero. Es el caso de Francisco José López y Carlos Fernando López, dos hermanos que gracias al grupo han aprendido a tocar la bandurria, instrumento de doce cuerdas. La inquietud de conocer es compartida por todos, comenta Luna, convencido de que la «superación» forma parte de la esencia humana: «en mi caso, por ejemplo, la evidencia de que siempre queremos más es que cuando pedí la mano de mi mujer lo que realmente quería era el resto del cuerpo», bromea con sus compañeros, evidenciando el buen ambiente del conjunto. Y es que en esta etapa de la vida -como ellos mismos afirman- «puede quedar mucho por hacer si nos mantenemos abiertos a otras personas, oportunidades y nuevos retos», animan a otros jubilados.

«Desde el centro fomentamos que se sientan activos social y mentalmente, que enseñen a otras generaciones lo que hacen», sostiene la trabajadora social, Mari Carmen Muñoz. Y la música se ha convertido en un importante instrumento para conseguirlo, poniendo en solfa los achaques de la edad.

Próximas actuaciones

  • La Rodalla: el 21 de noviembre en la Tertulia y el 28 de noviembre en el teatro del Zaidín (19.00 horas)
  • Menta y Laurel: el 12 de noviembre en las fiestas de otoño del Parque Almunia (12.00 horas)

Comentarios en este artículo

  1. Los de la rondalla son unos monstruos tocando….como toquen en sus casa igual, tienen que estar las mujeres contentísimas…

    unodelalbaizin

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