Eric Klein, el músico del Arco de las Pesas

Eric Klein es un músico callejero que dice llevar el «blues en la sangre» y que cada mañana acude al Arco de las Pesas para buscarse la vida con temas de Neil Young, Simon & Garfunkel y Bob Marley, entre otros. Eric ha cambiado su profesión de tornero en Alemania por la de músico en el Albaicín

Erick-Klein

Eric Klein, como cada mañana, acude al Arco de las Pesas.

A Eric Klein lo conoce todo el mundo en el Albaicín porque cada mañana se pone a tocar en el Arco de las Pesas, “un lugar –explica- con buena acústica donde no necesito amplificador”. Confiesa que por su sangre corre el “blues y el country-rock” y lo cierto es que su repertorio de canciones encierra ese sabor de la América rural.

Eric, natural de un pequeño pueblo situado a escasos kilómetros de Frankfurt (Alemania) cumplirá mañana, sábado, 60 años, dieciocho de ellos en Granada, residiendo en la actualidad en una cueva del barranco de los Naranjos, en el barrio del Sacromonte, que le sirve de refugio espiritual. “Aquí uno tiene el silencio que no encuentra en la ciudad”.

Nada más llegar a su lugar de trabajo, el pasadizo de una de las puertas de la muralla zirí del Albaicín, donde lleva tocando ocho años, se escucha ‘In the ghetto’, un clásico escrito por Mac Davis que popularizó Elvis Presley y que cuenta la historia de un joven de un suburbio de Chicago que muere de un disparo. A continuación se atreve con ‘Heart of Gold’, un tema de Neil Young que fue número uno en las listas de EEUU y que Eric lleva tocando años en distintos rincones de Granada -en la Catedral, Botánico, mirador de San Nicolás y ahora en el Arco de las Pesas-, cuya letra resume muy bien su experiencia vital. Le falta la armónica pero comparte con el músico canadiense ese aire desgarbado y desaliñado.

«No quiero el estrés que proporciona el dinero: la hipoteca, el coche… Nada de eso necesito”

En dos horas y media interpreta versiones de Eagles, Bob Marley, Bob Dylan, Simon & Garfunkel … Canciones y bandas que fueron señas de identidad de varias generaciones y que el público, sobre todo turistas, agradece. En esa mañana “mala” a la que asiste GranadaiMedia, Eric ha recaudado 18 euros, dinero suficiente para costearse la comida y el tabaco. “No quiero el estrés que proporciona el dinero: la hipoteca, el coche… Nada de eso necesito”, añade.

Desconocidos le han dedicado este dibujo.

Confiesa que hay días que saca más del doble, aunque eso era antes de la crisis, y tampoco le compensa tocar en bares donde pierde demasiado tiempo de espera por apenas treinta euros. En cualquier caso, Eric  tiene claro que la mayoría de los músicos callejeros -y habla más de su experiencia personal- están en permanente crisis porque “nunca hemos tenido dinero”. Ellos mismos han establecido un horario de trabajo en el Arco de las Pesas para evitar “malos rollos”, la indeseable competencia desleal para ocupar un lugar estratégico del Albaicín, de paso obligado para cualquier turista.

Un ‘jockey’ frustrado

Ya en su cueva, después de realizar las compras del día en Plaza Larga, Eric relata algunos pasajes de su vida. Todavía recuerda el día que dejó el fútbol y los caballos por la guitarra. A él le hubiera gustado ser jockey, porque su tío tenía una cuadra de caballos de pura sangre, pero “era demasiado alto”, sonríe.

Aquella frustración desapareció pronto con el descubrimiento del blues, el country y el rock, todo aquel fenómeno musical que se extendió como la pólvora en la segunda mitad del siglo XX. Los Beatles, los Rolling Stones, Bob Dylan…, y tantos otros se convirtieron en apóstoles de un nuevo estilo de vida.

Eric cuenta que desde edad temprana, con once años, tocaba ya en pequeñas bandas en su pueblo natal, pero no fue hasta los 16 cuando empezó a participar en conciertos en salas de baile y bares de música en directo. Entonces no era una profesión, sólo un entretenimiento.

«Con mis amigos flamencos bromeo y les digo que no saben hacer rock. Yo intento hacer flamenco y me sale blues»

En Alemania fue  tornero durante 20 años para una fábrica de Mercedes Benz hasta que decidió cambiar de aires “en busca del sur”. “En mi país no hay vida en la calle y menos de noche, uno no conoce a sus vecinos, vive únicamente para el trabajo. Cuando llegue a España, después de viajar por otros países, me quedé sorprendido del bullicio de la noche, el volumen de la música, las mujeres… Supe que éste era mi sitio”.

Antes de llegar a Granada trabajó como temporero en Valencia y Murcia, cargando con cajas de naranjas por 6.000 o 7.000 pesetas al día. «Cuando me di cuenta que podía sacar 10.000 en menos tiempo tocando la guitarra en la calle, cambié el chip y dejé las naranjas».

Ahora vive en una cueva con vistas privilegiadas al Generalife que ha adecentado con sus propias manos, renunciando al confort que proporcionan cosas tan básicas como el saneamiento o el suministro del agua, que tiene que transportar desde la fuente situada en la ermita de San Miguel alto. La luz no es un problema, se las ha ingeniado para instalar una placa solar que le permite, además de cocinar, encender los amplificadores con los que enchufar su otra guitarra eléctrica sin molestar a nadie.

A veces invita a sus amigos a tocar el bajo y la batería que también dispone en su cueva. En el Sacromonte es muy querido y junto a otros músicos ha formado una banda de andar por casa que se llama ‘Cactus Party’. “¿Que si me gusta el flamenco? Claro, lo respeto pero yo soy rockero. Con mis amigos flamencos bromeo y les digo que no saben hacer rock. Yo intento hacer flamenco y me sale blues, por eso les digo que yo a mi rollo y ellos al suyo”.

“España recibió mucho dinero de Europa para infraestructuras, pero no era gratis. Ahora le está pasando la factura»

Sobre una de las repisas tiene apiladas un buen número de revistas atrasadas de la publicación Der Spiegel. Que lleve una vida bohemia no implica que tenga un desconocimiento de la realidad. Una de las portadas es una gran fotografía del Love Parade, el festival donde murieron 15 personas en una estampida; un hecho que él mismo relaciona con lo ocurrido en el Madrid Arena.

De la crisis actual en nuestro país y del papel que ejerce su país en Europa, lo tiene claro: “España estuvo recibiendo mucho dinero de Alemania para infraestructuras, pero no era gratis. Ahora le está pasando la factura. En Alemania también hay crisis, no es como aquí, que cada día se ve más gente en los comedores sociales, familias enteras. Hay mucho corrupto en política, una trampa”.

Dentro de poco regresará a su país para seguir un tratamiento médico y tramitar los papeles para poder cobrar una jubilación por los años que cotizó en su país. “Ésta ya es mi casa. No cambiaría este lugar por ninguna otra ciudad, ni por ningún chalet de lujo. Aquí estoy bien y hay muy buena gente, ¿dónde voy a estar mejor?”.

Si lo ven mañana, sábado, en el Arco de las Pesas, entre las 10 y las 12:30, felicítenlo. Cumple 60 años. Qué mejor regalo que pararse a escucharle un instante.

(18-1-2013)

Comentarios en este artículo

  1. Buen artículo. Tantas veces hemos visto a este hombre en el Arco de las Pesas y no sabiamos nada de su vida. Es un ejemplo de que se puede vivir con poco si no te dejas atrapar por esta sociedad de consumo que tenemos.

    Carmen
  2. Gracias por ese reportaje tan humano donde has conseguido hacer visible la historia tan hermosa de nuestro músico Eric que tantas mañanas me ha alegrado la vida con su sonrisa y su buena musica al pasar por el Arco de las Pesas camino de plaza Larga.

    Juan Ferreras
  3. Me encuentro a menudo con este músico en el arco de las pesas. Todos llevamos una historia dentro que merece la pena contar y tú lo has hecho de maravilla.

    Carmen
  4. Si el albaicín tiene duende, se lo debe a personas como Eric, y si quieres vivier momentos especiales, AUTENTICOS, sientate un ratito en un escalon donde de el sol, y por una moneda cierra los ojos y escucha. Dicen que hay versiones que superan al original, pues macho aqui teneis la prueba. Algun día cuando mi hija me pregunte si estubimos en Granada le contestaré, claro que si, no te acuerdas de aquel músico en el Albaicin. Los monumentos quedan, pero las personas se van, no las olvidemos. Animo Pablo por el Blog. Gracias a Bea y a Wili por el finde.

    Vicente Garcia
  5. Muchas gracias por acercarnos a Eric.

    Antonio

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