#StopDesahucios toma el Santander

Un centenar de personas se concentra en el interior de la sucursal del Santander de Gran Vía para protestar contra la amenaza de desalojo que sufren dos familias del Zaidín por no poder pagar su hipoteca.

Los indignados denuncian la política hipotecaria del Santander.

Al grito de «¡ni un desahucio, sin respuesta!» y «¡la vivienda no es un lujo es necesidad!» alrededor de un centenar de personas se ha concentrado en el interior de la sucursal del banco Santander de Gran Vía para protestar contra la amenaza de desalojo que pesa sobre Rosa y Emilio, un matrimonio del Zaidín, y Orlando, un joven también oriundo del barrio, por no poder pagar sus respectivas hipotecas. La protesta, convocada por el Grupo Granada Stop Desahucios del Movimiento 15M, se había previsto inicialmente en la sucursal de la entidad financiera en Recogidas, pero ante la  imposibilidad de acceder a la oficina por la fuerte presencia policial, los manifestantes se trasladaron a esta otra.

Emilio, Rosa y Orlando, en el interior de la sucursal del Santander.

Durante la protesta, los indignados han exigido la dación en pago para ambas familias, es decir que la entrega de sus respectivas viviendas salde la deuda con el banco, así como un alquiler social. En el caso de Emilio y Rosa -que viven junto a sus dos hijos y el padre de ella, de 70 años- «la situación es más complicada porque el banco ya se ha adjudicado la casa en subasta pública por el 60% del valor de su tasación inicial», cuenta Pepe Iglesias, miembro del grupo Granada Stop Desahucios. La familia «queda obligada, por este motivo, a seguir pagando la diferencia», prosigue. Y aclara: «es decir, ellos la compraron por más de 200.000 euros, pero la entidad financiera se la ha adjudicado por unos 150.000, el precio que considera que tiene actualmente. Los más de 50.000 euros restantes tendrán que continuar abonándolos, aunque los desahucien».

La protesta también se sacó a la calle.

Se da, además, la circunstancia de que «el Santander no quiere hacerse responsable porque la hipoteca se suscribió con una financiera del grupo, Santander Consumer Finance S.A., «con la que no tenemos forma de contactar», señala Iglesias.  «Pese a todo, entendemos que el banco es el responsable, de ahí que intentemos negociar con esta entidad», comenta.

Orlando, otro afectado por la hipoteca

El caso de Orlando es distinto, ya que sobre su vivienda no pesa aún ninguna orden de ejecución hipotecaria. Aún así, lleva cuatro meses sin poder hacer frente a las mensualidades. Según cuenta, trabajaba en la construcción, pero su empresa cerró y lleva más de dos años parado. Destinó «todo el subsidio por desempleo» que le quedó y «una ayuda familiar» para afrontar los pagos de su casa, situada en Alfacar, mientras buscaba un empleo que ha sido «imposible encontrar» por el momento.

«Incluso dejé de pasar la manutención de mi hijo por falta de fondos», confiesa afligido, al tiempo que repara en el hecho de que lo hayan obligado a «anteponer la hipoteca» a «lo más importante» en su vida: su pequeño.

Orlando Benítez cuenta su historia en la casa de sus padres, en el Zaidín.

El tiempo que lleva parado -agrega- ha podido subsistir gracias a su familia, que reside en el Zaidín. «Estuve un tiempo sin luz ni agua en mi casa para destinar todo el dinero a la hipoteca y no perder mi hogar», señala. Hace cuatro meses, sin embargo, agotó todas las ayudas, con lo que le ha sido imposible seguir abonando las cuotas. A pesar de que ha comunicado al banco su situación, no ha conseguido más que «llamadas telefónicas diarias reclamando el dinero» y «amenazas» con incluirlo en las listas de morosos, lamenta. «Cada vez que me suena el móvil me pongo enfermo», asegura Orlando, que ha tratado, sin éxito, negociar con el Santander. «Les he llegado a proponer ir pagando los intereses, que sí podría asumir con la ayuda de mis amigos y familiares. Pero antes me reclaman los atrasos y no tengo con qué pagarlos».

Este afectado por la hipoteca -que ahora intenta negociar una dación en pago con el respaldo de Stop Desahucios- denuncia, por otra parte, que el banco lo ha obligado a pagar en este tiempo unas tarjetas que ni siquiera tenía, así como un seguro de vida, otro de hogar y un plan de pensiones. «Acudí en incontables ocasiones a comunicarles que me los anularan, que no los había pedido, pero me decían que estaba obligado a mantenerlos».

Curiosamente, cuando Orlando se quedó en paro un abogado le explicó que uno de estos seguros incluía una cláusula por la que se saldaba la mitad de la hipoteca si se quedaba desempleado, indica. «Por supuesto, me lo comentó cuando ya llevaba un tiempo sin trabajo. En cuanto fui al banco para informarme al respecto me comunicaron que ya me habían anulado este seguro porque lo había exigido con anterioridad», critica este vecino.

No es el único, sin embargo, que se siente «estafado» por algún banco o que vive con la amenaza de quedarse en la calle por no poder asumir la hipoteca. Granada Stop Desahucios lleva más de treinta casos similares en la capital.

Todos ellos han estado, de una u otra forma, arropados hoy por decenas de personas que han derrochado imaginación y arte a la hora de denunciar «el abuso de los bancos». Aunque la policía local ha requerido la documentación a uno de los presentes «por pegar carteles en el interior de la sucursal», la protesta ha transcurrido en un ambiente jovial y pacífico. Hay quien incluso se ha atrevido a entonar, al ritmo flamenco del ‘Volando voy, volando vengo’ de Camarón, una versión especialmente dedicada «a los desmanes» de las entidades financieras: «robando voy, robando vengo, solo me importan los dividendos. Y estúpidos banqueros no se dais cuenta que en la otra vida no tendréis renta», cantaba una de las indignadas.

Carteles de denuncia pegados en el interior de la sucursal.

Eso sí, ni la originalidad ni el grito unánime del grupo exigiendo la presencia del director de la sucursal para negociar con los afectados hicieron posible su comparecencia.

(30/01/2012)

Comentarios en este artículo

  1. […] Más de 100 personas fueron las que ayer se reunieron para sacarle los colores a una sucursal bancar…. Pegatinas, canciones, pancartas, de todo para que el grupo Granada Stop Desahucios denunciara lo que entienden como una injusticia social. Fue tan sencillo como cambiar de sucursal del Banco Santander; como la Policía aguardaba en donde estaba convocada la protesta, en la calle Recogidas, los manifestantes se desplazaron a otra sucursal de la misma entidad en Gran Vía. En GranadaiMedia se puede encontrar crónica, fotos y videos sobre esta indignación ciudadana. Mientras tanto, en el Ayuntamiento, grupos municipales como UPyD defendían la dación en pago para la extinción de hipotecas, como recoge Radio Granada, pero, ¿realmente puede el Ayuntamiento de Granada  influir en la ley hipotecaria española? ¿Qué puede hacer el consistorio en estos casos? […]

    Granada despierta protestando por un desahucio | Granada despierta

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