El Niño grafitea Marruecos

Después de dejar su huella en París, el artista del Realejo visita Marruecos en un proyecto de la Fundación Tres Culturas para el Festival de las Artes de Assilah.

Niño de las Pinturas, Assilah, Marruecos

La carrera internacional del artista del Realejo El Niño de las Pinturas continúa por Marruecos. Raúl Ruiz -su nombre real- acaba de estar en el noroeste del país africano para participar en el Festival de las Artes de Assilah, una de las citas culturales más célebres de Marruecos. El grafitero participa en nombre de la Fundación Tres Culturas, a través del proyecto CREAMOS, siendo el «único representante español dentro de un grupo diverso de artistas procedentes de países como Japón, Siria, Perú, Italia» y el país anfitrión, según informa la propia fundación en una nota de prensa.

Todos estos artistas han convivido durante más de una semana en el palacio Raissouni, situado en el corazón de la medina, «lugar que ha servido también para el aprendizaje, el intercambio de opiniones y especialmente para el acercamiento entre creadores de distintas disciplinas, culturas y países». Raúl Ruiz se ha encargado de realizar una gran obra en dos muros contiguos de dicha medina, inspirándose en la figura de Ibn Khaldun, evocándose en el mismo viaje que ha tenido que realizar, jugando con el blanco y el azul y culminando la obra con una de sus frases lapidarias: «El camino que nos une no necesita mapas», escrita en español y en árabe.

El pasado mes de septiembre, el Niño de las Pinturas participó en otro proyecto internacional en París, ‘Les Etres Aimés’. Con este viaje a Marruecos continúa con su carrera artística, en un festival en el que, para cada edición, las paredes se encalan para que los artistas invitados las llenen de color. Según la nota enviada por la Fundación Tres Culturas, Raúl Ruiz «posee una amplia experiencia en arte urbano, convirtiéndose en estos momentos en uno de los mejores exponentes en esta especialidad en Andalucía. Sus obras no dejan indiferente a la mirada del paseante, al que hace reflexionar a través de sus imágenes y textos propios, en los que usa una personal caligrafía que él mismo ha creado. Sus orígenes como ilustrador de ciudades se remontan a los años 90 en el granadino barrio del Realejo. Posteriormente fue dejando su marca en Córdoba, Sevilla, Madrid, Zaragoza y Barcelona, hasta dar el salto a otros países como Portugal, Francia, Holanda, Italia, Hungría, Bélgica, Marruecos, Zimbabwe, Argentina, Venezuela, México o Cuba, para ahora regresar a  Marruecos de la mano del Proyecto CREAMOS».

(29/6/2013)

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