Opinión

El marido de la mujer de Cuenca

En 2011, Paco Cuenca no tuvo la oportunidad de hacer campaña electoral, sólo de defenderse. Cuatro años después es un candidato sin sombras que lo minimicen. Pero, ¿es suficiente para ser una alternativa real como alcalde?

Jose A. Cano
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Periodista nacido en Sevilla y residente en Granada, que pasó por ello de esaborío a malafollá. Aficionado a los tebeos, a la Historia y a contar lo que pueda. En twitter @jose_cano85.

Paco Cuenca elecciones municipales 2015

El candidato del PSOE explica su programa electoral a los comerciantes granadinos.

En 2011 no vimos a Paco Cuenca en campaña. Vimos al marido de la mujer de Paco Cuenca. A la pareja del candidato socialista el PP le exigió no sólo que fuese honrada, sino que además que lo pareciese. Pero cuando la única imputación judicial en la que han logrado implicarla se les volvió en contra, pararon la táctica. Eso nos va a permitir evaluar al candidato del PSOE por su propios méritos, más allá del haberse quedado cuatro años a aguantar el chaparrón. Al político, muy diferente al de 2011, en sus propias palabras, que nos toca evaluar en las urnas.

“Tú estás más imputado que yo” es la táctica del político cobarde que no se atreve a confrontar programas y busca manchar al adversario para desmovilizar el voto antes que ganarlo él por sus propios méritos. También la de los portavoces y los estrategas que nos conocen bien a periodistas y lectores: llama más la atención un titular sobre juicios y corruptelas, aunque sean  inventadas, que una propuesta electoral seria. Aunque tal vez es que estas últimas ya no tienen credibilidad. Y sobre todo, mancha, que algo queda.

En cualquier caso, Paco Cuenca se ha pasado dos de sus cuatro años como oposición, más la campaña de 2011, con el sambenito, aireado incluso desde su propio partido –vía oficial o voceros mediáticos habituales–, de que era un candidato “manchado” por los presuntos enchufes para recibir contratos públicos a la empresa de su pareja, a pesar de que ese tráfico de influencias nunca ha podido probarse, ni mucho menos la contribución del líder de la oposición municipal en él.

La táctica del Partido Popular de Granada bajo la presidencia de Sebastián Pérez siempre ha sido disparar detritus en todas direcciones para intentar la propia

Algo hay que tener claro: el PP lo ha parado porque les salpica, no porque no quieran volver a enfangar a su presunto máximo rival. De hecho, la táctica del PP de Granada bajo la presidencia de Sebastián Pérez siempre ha sido disparar detritus en todas direcciones para intentar la propia, aunque salga a borbotones cual geiser como en los casos de Otura o Atarfe.

Simplemente, la única imputación de la pareja de Cuenca está detenida judicialmente en una maraña de recursos y recursos. Los casos Mercamed y el Magrec, donde el PSOE no tiene imputados pero IU sí y en el que están implicados varios empresarios relacionados con el PP de Atarfe. De hecho, en la causa obran varios correos electrónicos del marido de una de las ediles del PP en dicho municipio en los que hincha una factura y acuerda cómo repartir la diferencia. El mismo empresario, por cierto, que acusó a los populares de financiarse ilegalmente. Qué curioso que su mujer siga en el partido y el dirigente local del PP de Atarfe que los desmintió a ambos haya salido, ¿verdad?

De toda esa maraña no tienen la culpa ni Cuenca ni su mujer, aunque de rebote se encuentren beneficiados con que esa imputación tan etérea –no hay pruebas de que ella hiciese facturas falsas o dobles, sólo su trabajo como gestora cultural– no va a ser movida ni por PP ni por IU porque ellos sí que están pringados de verdad en la trama. Aunque no esté de más recordar que fue una trama amparada por un pacto de gobierno PSOE-IU y que la confluencia a la izquierda de los socialistas se rompió por el empeño de la coalición en disputar la Diputación sí o sí frente a la negativa de Equo y Podemos.

Para rematar, Torres Hurtado se inventó una pintoresca demanda por denuncia falsa cuyo recorrido futuro está más que en entredicho y cuya motivación puramente electoral nadie discute. El PSOE-A puede recibir muchas críticas por mantener y presentar imputados a las municipales, pero no en Granada capital, porque es una imputación sin relevancia política que sólo nos recuerda que el actual regidor estuvo a muy poco de verse implicado en el ‘caso Palacio de Hielo’. El alcalde se permitió incluso acusar a los socialistas de judicializar la vida política, en una especie de alarde de cinismo o no se sabe muy bien qué.

¿Qué será Paco Cuenca en el momento de la verdad, cuando ya no lo tapa el marido de su mujer? ¿Otro candidato de cartón, otra decepción, otro busto parlante?

Claro, ahora queda Cuenca para batirse por sus propios méritos, sean los que sean. Tanto si lo que hace es proponer una gestión diferente, cosa que este plumilla no acaba de tener claro, como si se conforma con anunciar que deshará cada decisión desafortunada  de Torres Hurtado –y 12 años dan para muchas–, el candidato se enfrenta a su hora de la verdad. Sin la sombra de la Junta de Andalucía, sin la de Álvarez de la Chica, sin la de nadie. A cuerpo. Con la lista que ha querido, con el respaldo de ser el único en recibir avales en sus primarias. Con el ruido de navajas del provincial de fondo. Probablemente con su capacidad como negociador a juego a partir del 24 de mayo.

Sobre todo, porque Cuenca y los suyos han hecho gala de una escasa capacidad de autocrítica durante el actual mandato, considerándose por ciencia infusa los depositarios de la legitimidad en la pelea contra Torres Hurtado, creyendo que debían recibir el apoyo acrítico de cualquier opuesto al actual gobierno del PP, como demuestran encontronazos con la Plataforma de Las Palomas, los vecinos de Santa Adela o el mayor calado en Norte alcanzado por IU. Si se cumplen las previsiones, para un gobierno tri o cuatripartito, Cuenca va a necesitarlos a todos ellos. Unos y otros harían bien en regalarnos menos cinismo, o los granadinos preferirán malo –o bueno– conocido.

¿Qué será Paco Cuenca en el momento de la verdad, cuando ya no lo tapa el marido de su mujer? ¿Otro candidato de cartón, otra decepción, otro busto parlante vacío de contenido? No basta con ir al Bar de Eric o correr maratones. No basta con llevar él mismo sus redes sociales. No basta con ser el único político de su edad en Granada que parece creerse aquello de la igualdad. Ni siquiera basta con la falta de ideas y la prepotencia de Torres Hurtado y su equipo. Ser el número uno de una lista que muchos creen perdedora es fácil. Ser un líder es otra cosa.

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