La risa como ‘arma’ de denuncia en el Carnaval

Coloridos disfraces toman al ritmo de los tambores las calles del barrio. Chirigotas y comparsas zaidineras cargan en sus irónicas letras contra la pederastia, el fin de la sanidad universal o el nuevo sistema de autobuses.

pasacalles carnaval zaidin

Pequeños del centro de Servicios Sociales, en el pasacalles del Carnaval del Zaidín.

El fin de la sanidad universal para los inmigrantes, la lacra de la pederastia, el nuevo sistema de autobuses… Las chirigotas, comparsas y agrupaciones del Zaidín han vuelto a sacar punta a la realidad social actual a través de letras cargadas de cómica ironía para hacer de la risa un arma de denuncia. Como de costumbre, sus componentes han llenado las calles de coloridos disfraces al ritmo de los tambores para celebrar el pasacalles del Carnaval. A sus ‘popurrís’ se han sumado los pequeños del centro de Servicios Sociales, además de colectivos como Santa Adela o los jóvenes de la JOC, que con una sonrisa que llora (o un llanto que ríe) han retratado un mundo (in)feliz.

La tradición carnavalesca del barrio, uno de los pocos de Granada donde esta fiesta pagana tiene arraigo, ha congregado a niños, jóvenes y mayores, visibilizando el desparpajo del barrio, pero también su espíritu combativo.

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Encabezaban la cabalgata los pequeños del centro de Servicios Sociales, que se han confeccionado sus propios disfraces en función de los talleres en los que participan por las tardes: de guardia inglesa los que aprenden este idioma, de Google los que estudian informática, de científicos locos…

A su lado, integrantes de la JOC lucían en su rostro amargas sonrisas, metáfora de un difícil presente y futuro, un mal tiempo ante el que también es necesario poner buena cara, explicaban en el pasacalles al que, un año más, se han unido los vecinos de Santa Adela. En esta ocasión han recordado que su lucha por la vivienda digna «tiene futuro».

Finalizada la cabalgata, las distintas agrupaciones han actuado en el teatro del Zaidín, donde han cargado sus reivindicativas y cómicas composiciones contra decisiones políticas como el nuevo sistema de autobuses.

«Este año se ha lucido el alcalde Graná, poniendo los autobuses que no nos sirven pa’ ná'», entonaba el coro de Las niñas del Zaidín, que en esta edición ha homenajeado a sus dos miembros más veteranos. El matrimonio formado por Teresa y Rafael, con 88 y 95 primaveras, respectivamente, explica Charo Pulido, una de las integrantes.

La chirigota de Mujeres Alhalba, por su parte, ha desempolvado sus personajes de anteriores años -las pintureras, las que hacen los milagros, etc.- para recordar algunos de sus combativos ‘greatest hits’: «Dime Granada por qué el Zaidín tan olvidado está […] cómo puede presumir de las cosas que hay aquí olvidándose del pueblo»… cantaban, en alusión al abandono del barrio.

No solo la administración local se ha llevado un tirón de orejas. También el Gobierno de Rajoy por políticas al margen la justicia social como retirar la sanidad universal a los inmigrantes, denunciaba El coro de las Niñas.

El escándalo de pederastia en el seno de la Iglesia granadina también ha hecho mella en las letras. La comparsa ‘El año que viene’ ha denunciado esta execrable depravación, sin distinguir si sus monstruos visten o no sotana. «Pedófilos malnacidos tendréis un castigo eterno…», clamaban.

Entre sus integrantes han vuelto a hacer un guiño a Isidro Olgoso, historiador del barrio y alma de la fiesta carnavalesca fallecido en septiembre de 2013. Un año más han desfilado con su característico sombrero panameño, símbolo de que este querido vecino sigue tan vivo en sus recuerdos como la tradición del Carnaval en el barrio.

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