«La improvisación, un instrumento maravilloso»

Pirómano Teatro

Pirómano Teatro

El barrio del Realejo es puro teatro, eso lo sabe hasta el más pintado. Y no sólo por las salas (Teatro Alhambra y Apeadero como puntales, aquí estuvo también Animasur), también por la afición y las compañías residentes en estas calles. Del Realejo se sienten Histrión Teatro, Vagalume, Laviebel… Y Pirómano Teatro, un grupo de actores y actrices especializados en la disciplina del teatro de improvisación y fundado en 2009, con una decena de títulos propios ya en su haber. Hoy y mañana estrenan en El Apeadero su nueva producción, ‘Ding dong, una visita improvisada’, en la que todo empieza con una familia que recibe una alteración en su rutina… y que no se sabe cómo acabará.

Con todo, no es una obra más. Se trata de una coproducción hispano-ecuatoriana, dado que a través de Paco Barcia, antiguo miembro de Pirómano Teatro ahora residente en Guayaquil, la pieza cuenta con la participación del actor ecuatoriano Fabricio Mantilla, y gracias al apoyo de Iberescena viajarán primero a Madrid (Teatro Asura) y luego al mismo Guayaquil en junio (Museo Arte y Ciudad).

¿Cómo ha surgido la posibilidad del apoyo de Iberescena?

Iberescena convoca cada año ayudas a la coproducción de espectáculos iberoamericanos. La iniciativa de presentarnos a estas ayudas ha surgido gracias a nuestro antiguo compañero de Pirómano Paco Barcia. Paco se mudó a Guayaquil hace dos años, y en ese tiempo se ha establecido allí como actor y guionista en teatro y televisión. Allí conoció a Fabricio Mantilla, un actor enamorado de la improvisación con el que tiene un dúo de impro. Paco y Fabricio nos propusieron la idea y hemos tenido la fortuna de que valorasen positivamente nuestro proyecto.

¿Qué significa para vosotros ir a Guayaquil? ¿Es la primera vez que salís del país como actores?

La impro es un instrumento de comunicación maravilloso. Tiene un código muy sencillo y accesible, lo que hace que tengas una complicidad inmediata con actores y públicos con experiencia en impro. Por eso este proyecto representa para nosotros una oportunidad impagable de intercambiar experiencias con actores como Fabricio y con el público ecuatoriano que nos vamos a encontrar, a través de esta forma de teatro.

Por otro lado, viajar te da un aprendizaje magnífico sobre el hecho teatral. Va a ser la primera vez que Pirómano salga del país, pero da la casualidad de que nuestro compañero Borja López lleva desde el verano trabajando en paralelo en el último espectáculo de Angélica Liddell, girando por teatros europeos. Actuar ante públicos diversos te permite ir aprendiendo qué facetas del teatro son universales y cuáles son particulares de las culturas teatrales locales.

Supongo que en el teatro de improvisación hay distintos niveles. ¿En qué nivel os veis vosotros?

Es difícil hablar de un nivel. Como en todo, cuenta el trabajo y aprovechar las oportunidades para ir aprendiendo el oficio de los demás. Al final el objetivo es ir sitiéndote cada vez más libre en el escenario, disfrutar más para hacer disfrutar al máximo al público. Ahora estamos en un momento dulce, desde la temporada pasada estamos organizando en El Apeadero un ciclo trimestral de catch de impro en el que invitamos a compañías de fuera a jugar con nosotros. La experiencia está siendo perfecta, lleno absoluto cada noche de catch y un despliegue de generosidad en el escenario, mucho entendimiento con las compañías invitadas. Estamos muy agradecidos, poder jugar un catch con gente como Impromadrid, que es una de las comañías decanas en esto de la impro en España, y que todo vaya rodado es un lujo para Pirómano.

Las tres cualidades fundamentales de un actor de impro son…

La primera es la escucha, tener las antenas desplegadas al máximo en el escenario para poder reaccionar a todo lo que proponen los compañeros, almacenar informaciones que se dan al principio de una historia y que vas a utilizar al final de una impro para dar un cierre propio de un dramaturgo… Luego está la capacidad para aceptar esas propuestas, es la flexibilidad mental para decir sí a todas las propuestas de los compañeros, olvidándote de tu plan preconcebido. Sólo cuenta lo que está pasando en escena, así que tienes que confiar para dejarte llevar por los demás. Y por último es muy importante no juzgar tus ideas ni las de los demás. Es mejor coger lo primero que viene a las mentes y hacerlo grande, profundizar en eso, que tratar de ser original o hacer un chiste. Muchas veces el público nos dice que nuestra imaginación es fuera de lo común, pero en realidad el truco está en coger lo primero que piensas sin juzgarte, en liberar tus ideas. Todos tenemos una imaginación inmensa que está funcionando de continuo sin que hagamos ningún esfuerzo, lo que ocurre es que estamos educados para ejercer de policías de ese imaginario.

También sois vecinos del barrio. En su lado teatrero, ¿creéis que este barrio es una referencia? ¿Ha cambiado en los últimos cinco años?

Nuestra impresión es que el Realejo es un centro neurálgico del teatro granadino. Aquí se puede ver gran parte del mejor teatro de Granada o que pasa por la ciudad cada semana, está el Alhambra y El Apeadero pero también espacios nuevos como el microteatro del Gato Gordo. Hay mucha cercanía porque hay mucha gente de teatro que vivimos aquí en el barrio y se genera mucha amistad. Sales de ensayar y te encuentras en algún bar con conocidos que han ido a la función del Alhambra y sigues hablando de teatro y de otras cosas también, por suerte. Es un poco loco, nosotros hay semanas que nos descubrimos tomando algo en el centro y nos preguntamos si habremos sellado el pasaporte al pasar la estatua de Reyes Católicos…

Pensemos una situación de impro: Estáis en calle Molinos, presenciando una procesión. La misma está yendo sin parar hacia una gran caca de perro, y nadie la ha visto. La van a pisar y sólo vosotros os habéis dado cuenta. ¿Qué hacéis?

Se nos ocurre un personaje cofrade, el único que se ha dado cuenta de la situación, así que se lanza a cámara lenta a abrazar la caca con su cuerpo como si fuese un soldado del Vietnam protegiendo a sus compañeros de una granada. Nadie se ha dado cuenta, así que todo el mundo le pasa por encima, el paso del Cristo, la banda, el paso de la Virgen y una despedida de solteros de Valladolid.

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