«Punkpinela es el grupo que Granada necesita»

Punkpinela

Punkpinela, un grupo en armonía. Foto: Punkpinela.

«Punkpinela es el grupo que Granada necesita». La humilde proclama la lanza Jorge Carmelo, el bajo y pandereta del grupo, apenas horas después de presentar ‘Florilegio Marital’, el primer disco de este cuarteto granadino que completan Borja Mari de Jojenlojen a la guitarra y Manuel Claudio y Elena como las respectivas voces masculina y femenina que la temática de las canciones del grupo necesitan. Son dos nativos de Pedro Antonio de Alarcón, otro de Camino de Ronda y una infiltrada del área metropolitana, en concreto de Albolote, que quieren prevenir a los jóvenes contra el vicio de contraer matrimonio.

‘Florilegio Marital’ se presentó el pasado jueves 14 de noviembre en el Planta Baja y lo hizo, además de con la inevitable marcada expectación, con el lanzamiento especial del álbum de cromos asociado, ‘Granadinos entrañables’, cortesía de El Bute. La asociación entre grupo y dibujante se remonta al diseño del libreto del disco, cuando las ilustraciones locales de El Bute chocaron con las aspiraciones internacionales de los músicos, que querían hacerlo más accesible.

«Por eso creamos el álbum de cromos. Una edición especial limitada de 100 discos que incluyen el álbum y 10 cromos, pero nunca la colección completa. El que quiera completarla, tendrá que cambiar estampas, como se ha hecho toda la vida», sentencia Jorge. «Y tendrán que buscarse la vida. Estamos pensando en organizar quedadas, a ver quién lo completa primero, pero dependerá de la reacción de la gente. Hemos editados pegatinas suficientes para que todos lo completen, eso sí».

Punkpinela tiene nueve años de historia «tipo Guadiana», que resurgió hace tres con la idea de pasar de los ensayos y las maquetas a un señor disco. Como explica el bajo-pandereta: «somos un grupo con más conciertos que ensayos, lo cuál creo que nos honra». La temática no hace falta ni repetirla, la ilustran ellos aún mejor: «creemos que casarse es de horteras y reproducirse de animales». La razón de ser del grupo es «nuestro odio desmedido hacia el matrimonio y todo lo que significa». Aunque matizan que son tolerantes: «algunos de nuestros mejores amigos están casados».

Punkpinela

Punkpinela. Foto: Punkpinela.

Unos amigos para los que el momento catártico lo supone escucharlos corear el estribillo de uno de los grandes éxitos del grupo: «Odio a mi hijo». «Yo creo que se desbloquea un chakra cada vez que se produce ese momento», comenta Jorge. «Hacemos en dos minutos de canción un trabajo que a un psicoanalista le llevaría diez años. Eso llena». Otra ventaja de verlos en directo es «que se nos pueden lanzar objetos sin temor a multas. De hecho, hemos hecho conciertos a los que se entraba gratis si traías una multa que te hubiesen puesto por la ordenanza de la convivencia«.

La idea, en fin, es el orgullo de ser un grupo «con capacidad de ofender. El grupo que necesita Granada». Y luego viene el orgullo de sentir que «el arzobispo de Granada ha puesto de moda a Punkpinela, ha creado la corriente de opinión favorable para nuestro disco. Estamos de acuerdo con él y su editorial: las mujeres tienen que ser sumisas, no hay que dejar que las mujeres se suban mucho».

«Están matando la música en directo»

La entrevista, por si no lo hemos dicho, es en el Pub Liberia, sin cobertura para los móviles pero en un día, eso sí, sin música en directo. Jorge para un momento para ponerse serio: «nuestras letras son más cómicas que de mala leche. Somos un grupo humorístico, la ironía está implícita y el que se pica, ajos come». De hecho, algunas canciones, como ‘Feto punki’, «están cantadas con humor, pero son auténticas tragedias, es la historia de una pareja opusina que va a tener un bebé y viene con cresta, y todo lo que ello conlleva. Te tienes que reir, pero es triste».

Y prosigue: «El otro día fui a un concierto en el Planta Baja y a los teloneros les veía algo raro. Al rato caí: eran todos de 18 años o menores, y hacía tiempo que no veía un grupo tan joven en Granada. ¿Por qué? Porque antes tu empezabas ensayando en un garaje y yendo a un garito que medio llenabas con tus colegas tocando gratis, y cuando estabas fogueado ya empezabas a ir a salas y más tarde a cobrar, aunque fuese poco. Ahora se ha penalizado la música en directo, y el grupo joven que no toca ni ensaya, se muere«.

«Si te vas a La Zubia, a la calle Pablo Iglesias«, sigue Jorge, «hay un montón de bares con música en directo y no se muere nadie. En Granada estamos echando las actuaciones del Centro poco a poco, si no tiene el logo de alguna institución, la que sea y la gobierne quien la gobierne, que me da igual. Y así, poco a poco, la música independiente de esta ciudad, que era uno de sus atractivos y hace que la pongan de ejemplo en el resto de España, se va muriendo«.

(18-11-2013)

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