Granada reabre en 2 fases y durante casi un mes

La Junta decide que haya movilidad geográfica, primero en el interior de la provincia y después en el conjunto de Andalucía. Comercios, bares y restaurantes ampliarán su horario. Las reuniones familiares en los días clave, hasta de diez personas.

comercio Granada Covid-19

Después de varios días de especulaciones y rumores en la calle, la Junta ha hablado. Y lo ha hecho para anunciar que de manera inminente va a recuperarse la movilidad geográfica en el interior de Andalucía. No será una reapertura del tirón sino en dos fases: en la primera, que se inicia en la madrugada del viernes 11 al sábado 12, los granadinos podrán moverse libremente dentro del conjunto de la provincia. Esa primera fase de la desescalada finaliza en la madrugada del 17 al 18, cuando empieza una segunda menos restrictiva aún, porque la movilidad geográfica se amplía al conjunto de la comunidad autónoma. Esa situación se mantendrá hasta el 10 de enero. Es decir, que los residentes de Granada podrán moverse a Huelva, Sevilla, Cádiz o el resto de las provincias. Las más cercanas fronteras que van a tener los granadinos durante esos días van a ser la comunidad autónoma de Murcia y la provincia de Albacete, en Castilla-La Mancha. 

Además de eso, entre los días 23 de diciembre y 6 de enero se permitirá la entrada de personas de otras regiones a Andalucía y la salida de Andalucía a otros puntos para «favorecer la agrupación familiar», según anunció este jueves 10 de diciembre el presidente de la Junta, Juan Manuel Moreno, que aclaró que esa agrupación será de un máximo de seis personas en ese periodo salvo los días 24, 25 y 31 de diciembre y 1 de enero, fechas en la que se autoriza un máximo de diez. 

Balón de oxígeno a comercios y bares

El anuncio, que seguramente dejará descontentos a los que entienden que las restricciones deberían haberse mantenido al menos hasta el día 23, víspera de la Nochebuena, es por otra parte un balón de oxígeno para dos sectores fundamentales para la economía granadina: el comercio y la hostelería. La idea, según ya había dejado claro el presidente del ejecutivo andaluz, es combinar el apoyo a esos dos baluartes de la producción con la preservación de la salud de los andaluces. Los últimos datos sobre la pandemia, que sitúan a Granada en niveles mucho mejores que los de hace un mes (139,9 casos por cada 100.000 habitantes, por los más que alarmantes 1.204 del 6 de noviembre), han ayudado de forma decisiva a que ese sea el camino elegido. 

En la primera fase de la nueva desescalada (insistimos, entre el 12 y el 17 de diciembre), los comercios podrán abrir hasta las nueve de la noche y los negocios de hostelería continuarán con la obligación de cerrar a las seis de la tarde. En la segunda, a partir del 18 de diciembre y hasta el 10 de enero, las tiendas estarán disponibles para el público en su horario habitual, mientras que los bares y restaurantes lo harán en horario interrumpido: desde por la mañana hasta las seis de la tarde y, después, entre las ocho de la tarde y las diez y media de la noche.

También hay una variación respecto al toque de queda: hasta el 18 de diciembre se mantiene como está, entre diez de la noche y siete de la mañana, y a partir de ese día, se situará entre las once de la noche y las seis de la mañana. 

Sierra Nevada comienza la temporada el día 18

Otra buena noticia para la economía granadina es que la estación de esquí de Sierra Nevada podrá comenzar la temporada. Lo hará a partir del 18 de diciembre, lo que permitirá, en principio, salvar uno de los periodos que habitualmente son más fructíferos cada año, el de la Navidad y sobre todo la Nochevieja, en la que los hoteles suelen estar a tope.

Para quienes tienen familiares en residencias hay un dato igualmente positivo: se les permitirá salir entre el 22 de diciembre y el 7 de enero siempre que se garantice mediante las pruebas correspondientes que no están infectados. Si estos mayores se trasladan a un domicilio, que parece lo más lógico, deberán permanecer allí un mínimo de cinco días ininterrumpidos, bajo vigilancia, y para regresar a la residencia habrán de hacerse de nuevo pruebas que acrediten que no están contagiados.

Juanma Moreno ha indicado que si todo esto puede aprobarse ahora, «no sin discusiones», ha sido fundamentalmente porque las medidas restrictivas adoptadas cuando empezó a arreciar la segunda ola «han surtido efectos». El mérito, ha significado, ha sido fundamentalmente «de la responsabilidad mostrada» por la inmensa mayoría de los andaluces, un aspecto, el de la responsabilidad, al que ha vuelto a apelar en su comparecencia pública.

La ‘Navidad Distinta’, en puertas

La decisión del Gobierno de Andalucía se produce cuando está en puertas la que se ha dado en denominar Navidad Distinta, un término que para algunos es tan desafortunado como el de Nueva Normalidad que se acuñó cuando acabó el confinamiento y comenzó la desescalada. De la misma forma que entonces se aludió, con bastante razón, que aquello podía ser nuevo pero no tenía nada de normal, ahora, los más amantes de la tradición sobre todo, argumentan que la Navidad, o es como ha sido siempre, o no debe recibir tal nombre. 

Sin embargo, si en algo hay un consenso generalizado es en que las cosas no pueden (no deben) hacerse igual que en años anteriores en las fechas señaladas que se nos vienen encima. Aunque hay movilidad geográfica va a resultar casi imposible determinar qué número de personas hay en cada casa en Nochebuena o Nochevieja, la más elemental prudencia aconseja hacer caso de las recomendaciones de las autoridades sanitarias, en esos días y en el resto de las fiestas. Desoírlas puede traer funestas consecuencias, como ya han avanzado no pocos expertos en la materia. 

Algunas se han divulgado hasta la extenuación. Difícil es encontrar un momento de nuestras vidas en el que hayamos hablado más del término allegado, que por cierto el diccionario de la RAE define como «cercano a otra persona en parentesco, amistad, trato o confianza», lo cual aclara las cosas o no, según cómo se quiera ver. En Andalucía, según lo decidido ahora por la Junta, los allegados, sean éstos lo que sean, no podrán sentarse en la misma mesa que los familiares en las cenas del 24 y el 31 de diciembre, así como en las habituales comidas del 25 de diciembre y el 1 de enero. Un máximo de diez, de dos unidades familiares distintas como mucho. 

Nada de brindis y cuidado con quién tenemos enfrente

Muchos han dado también con guías de recomendaciones que proliferan en las redes, que contienen consejos para unas Navidades seguras. Es interesante leerlas y aplicarlas, incluso algunas que en principio pueden pasar más desapercibidas pero que tienen su importancia. Por ejemplo: no conviene chocar los vasos al brindar porque los bordes están potencialmente contaminados. Tampoco compartir vasos ni hablar muy alto o cantar a viva voz, porque así expulsamos más saliva y, en consecuencia, también más aerosoles. Y aunque ninguna guía dice de si debes estar cerca o lejos de tu cuñado favorito (imposible resistirse a la broma), sí que se aconseja, y esto ya va en serio, que en caso de que se junten dos núcleos familiares distintos, o si se prefiere dos burbujas, nos situemos enfrente de alguien con quien convivamos. Puestos a enviarle aerosoles a alguien, mejor hacerlo a alguien que ya está acostumbrado a ellos. 

Y aunque hará frío, deberemos tener muy presente esta otra advertencia: la habitación donde se desarrolle el encuentro familiar ha de estar ventilada en la medida de lo posible. Mejor tener algo de frío que arrostrar las consecuencias, así que lo adecuado es abrirlas entre diez y quince minutos cada hora. 

Por lo demás, pese a que es cierto que se suaviza, sigue habiendo toque de queda. Se fija para la una y media de la madrugada. A esa hora cada mochuelo habrá tenido que volver a su olivo, lo que tiene la ventaja, para los efectos que nos ocupan, de que habrá menos tiempo de contacto entre invitados y residentes que en ocasiones precedentes. Si sirve de consuelo, a partir de esa hora es cuando algunos se arrancan a entonar cánticos regionales, proliferan los chistes malos y, horror, los más osados se ponen a hablar de fútbol. Y para comparar a Messi con Cristiano siempre hay tiempo, en eso sí que debería haber un acuerdo general. 

 

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