Unas rebajas sin colas

rebajas en el Zaidín

Numerosos viandantes han llenado la avenida de Dílar durante la mañana.

Todo tipo de gangas adaptadas a cinturones apretados, pero nada de colas como otros años. Así ha vivido el Zaidín el comienzo de una temporada de rebajas que suele ser “floja” durante las primeras semanas, coinciden los comerciantes. “La mayoría de la gente acude antes a los grandes centros comerciales y cadenas del centro. Por este motivo, hasta que no pasan unos días apenas se aprecia la incidencia de las rebajas en el barrio”, comentan.

Aunque se espera que las ventas se incrementen conforme pase la dura cuesta de enero, las expectativas no son muy elevadas. “Con suerte se cubrirán gastos”, explica Ricardo, encargado de la zapatería Pisotones. Su establecimiento está más lleno que de costumbre, pero es consciente de que obtener beneficios será misión imposible. “La mayoría del material está a precio de coste para, al menos, recuperar la inversión porque este año han caído las ventas drásticamente. La crisis está causando estragos en el Zaidín y eso se nota en el consumo”, comenta.

rebajas zaidin

Los anuncios de ofertas y liquidaciones llenan los escaparates del barrio.

No lejos de esta moderna zapatería se encuentra la tienda de moda Impacto. En su interior, Javier espera “sin mucha esperanza” que los descuentos del 50% animen a los potenciales clientes. A pesar de que el establecimiento inició las rebajas «antes de Reyes», aprovechando la nueva normativa, la respuesta ha sido «tímida», de ahí las “escasas perspectivas”, comenta el autónomo. “El pequeño comercio está abocado a desaparecer. Resulta muy difícil competir con las grandes superficies y cadenas, a pesar del trato directo o la alta calidad de los productos”, lamenta, echando en falta un “mayor apoyo” a los comerciantes y autónomos, “asfixiados por la crisis”, a pesar de que «muchos puestos dependen de su superviviencia».

Subrayan sus palabras las numerosas persianas echadas en avenidas comerciales como Dílar, donde los carteles de “se alquila”, “se traspasa” o “liquidación por cierre” frente a escaparates vacíos empiezan a ganar terreno. “Alrededor de un 30% de establecimientos del barrio han tenido que echar la llave”, indica el presidente de la asociación de comerciantes Zaidín Vergeles, Pepe Jaldo.

En su asfixia no solo ha influido la crisis, asegura. Las obras del metro y la “eternización” de los trabajos en el Parque Tecnológico de la Salud han resultado “muy negativas” para el comercio zaidinero, incide. “El difícil acceso al Zaidín desde el PTS ha provocado un importante descenso de clientela procedente del área metropolitana. Estamos hablando de una reducción del 50 o 60%”, explica Jaldo, para el que resulta “lamentable” la “escasa sensibilidad que la casta política” ha tenido “con una zona de tradición y afluencia comercial como Zaidín Vergeles”.

comercios cerrados en el Zaidín

Un 30% de los establecimientos del barrio ha tenido que cerrar.

“Muchos ciudadanos de los pueblos limítrofes hacían sus comprar aquí, un hábito que se está perdiendo desde que dificultaron la entrada por la avenida de Dílar con cinco rotondas”, recrimina el representante de los comerciantes, quien agrega que “el barrio ha generado muchos puestos de trabajo gracias al pequeño comercio y ahora es de los que más está sufriendo la crisis”.

El representante de los empresarios insta a los políticos, en este sentido, a incentivar “cuando antes” a autónomos y pequeños comercios para evitar que se sigan perdiendo puestos en “un sector determinante en la creación de empleo”.

Cuando no se tiene, ni siquiera las rebajas están al alcance del bolsillo

Mientras los comerciantes del barrio sufren estragos, al otro lado del mostrador personas que apenas llegan a fin de mes reservan lo poco que entra en la cartera para “necesidades básicas como la comida”, confiesan varios viandantes. “Cuando no se tiene, ni siquiera las rebajas están al alcance del bolsillo. Hay que adaptarse”, comenta Pepi, cuyo paseo por las zonas comerciales del Zaidín no irá acompañado de compras.

Otros vecinos, en cambio, han esperado las rebajas para adquirir artículos que necesitaban. “Así me ahorro algo porque no están las cosas para derrochar”, sostiene Carmen a la par que rebusca entre unos percheros los pantalones que le “hacen falta”.

Los “chollos” también han animado a salir a algunas personas, que no han podido pasar de largo ante ofertas como tres prendas de lencería “por menos de tres euros” o “zapatos a 10 euros”, explica Sara, “asombrada” con unas gangas a las que se suma un aliciente. “No se trata de productos fuera de temporada ni de menor calidad, como sucede en grandes superficies con capacidad para adquirir mercadería específica para rebajas”, explican los comerciantes del barrio, que ante los malos tiempos se han propuesto “poner toda la carne en el asador” para equilibrar las pérdidas de la “mala campaña pasada”, concluye Jaldo.

(08/1/2013)

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