Cincuenta metros de muralla zirí, al desnudo

Si todo discurre como está previsto, los trabajos de limpieza y consolidación de un tramo de la muralla zirí que discurre por una zona residencial próxima al callejón del Gallo finalizarán en febrero o marzo. Esta zona de muralla corría el peligro de desprendimiento.

Muralla-Hizna-Román

Imagen de archivo de la puerta Hizna Román. La intervención se hace sobre la muralla cubierta de hiedra.

Poco a poco, a cuentagotas, se va recuperando la muralla zirí del siglo XI que se encuentra en peor estado. Desde el mes de septiembre una empresa especializada  en restauración se encarga de limpiar y consolidar 50 metros lineales de muralla por diez de alto que eran un “verdadero peligro” para los habitantes de las casas adosadas en el tramo que discurre entre la ermita de San Cecilio y el callejón situado en las proximidades del centro de salud.

Se trata de un tramo de muralla que trascurre por una zona residencial y que no es accesible por estar parcelada. Los residentes de estas viviendas tienen el privilegio de tener en casa un Bien de Interés Cultural (BIC).

Isabel Bestúe es la arquitecta responsable de la dirección de la obra que financia el Ministerio de Fomento, una actuación de emergencia en la que se invertirá 210.000 euros y que tiene un plazo de ejecución de cinco meses. “Existía un peligro de desprendimiento de algunos fragmentos y ladrillos que se colocaron en los años treinta, cuarenta y cincuenta, y que estaban en muy mal estado”, asegura Bestúe.

Por precaución se ha decidido trasladar a la Iglesia del Salvador la imagen de San Cecilio que se guarda en la capilla de la ermita, si bien no se actuará sobre la que fuera la Puerta de Bab Qastar o Hizna Román, uno de los accesos más antiguos del Albaicín, situado a espalda precisamente de la ermita.

En principio se está interviniendo sobre dos tramos de lienzo de muralla y dos torres que permanecían ocultas por la vegetación. La intención es descubrir esa parte de muralla, desnudarla del manto de hiedras para luego proceder a la consolidación de la muralla. “No se veía prácticamente nada. Ahora mismo lo que estamos haciendo es limpiar y realizar los levantamientos, la elaboración de los planos y dibujos para saber lo que hay y cómo actuar”, explica la arquitecta.

La tarea inmediata pasa por “eliminar los añadidos y consolidar con agua de cal y silicatos las zonas más deterioradas para cohesionar la muralla y evitar las filtraciones de agua”. Algunas  partes se reconstruirán con tapiales nuevos, además de cubrir las coronaciones de los muros.

Queda pendiente la restauración de uno de los accesos más antiguos del Albaicín, la puerta de Bab Qastar (la puerta del Castro o de Hizna Román), que ha sufrido tantas transformaciones que difícilmente es reconocible.

(7-11-2012)

¡Danos tu opinión!

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.