Opinión

El sacrificio del alcalde

Álvaro Calleja
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Periodista con residencia en el barrio del Albaicín. Formo parte de Giro Comunicación S. Coop. And. También en

Torres Hurtado en los juzgados de la caleta

Si el alcalde de Granada, José Torres Hurtado, sufrió un ictus en junio por el supuesto juego sucio con el que se ha empleado la oposición en los últimos tres años y medio, lo mejor que puede hacer es dejarle el camino despejado a Sebastián Pérez, que con mucho gusto emprenderá la senda del Calvario.

Que el portavoz del equipo de gobierno y concejal de Cultura, Juan García Montero, haya insinuado que la salud del alcalde se resquebrajó por “esa manera torticera de entender la política”, en alusión a la querella del PSOE -archivada- por presunta prevaricación en la tramitación Palacio de Hielo, suena a broma pesada.

Si Torres Hurtado, recuperado de su enfermedad tras dos meses y medio de convalecencia, se desgasta con alguna de las puyas de la oposición, lo mejor que puede hacer es disfrutar de la jubilación en su casa de Ogíjares, o donde le venga en gana. Presentarse otros cuatro años más como candidato a las municipales sería temerario en caso de una victoria. Muchos, no sólo en la oposición sino en su propio partido, le agradecerán que tire la toalla. Eso si no antes la arrojan a la lona desde el rincón del cuadrilátero en Génova.

Si por cada querella, denuncia o crítica más o menos encendida se debilitara la salud del representante de turno, los ayuntamientos serían lo más parecido a una unidad de cuidados intensivos. Eso no quita para que en el de Granada y en el de otras ciudades, a estas alturas del mandato, haya cadáveres políticos cruzándose por los pasillos e incluso muchos concejales, de uno y otro signo, amortizados. O, mejor dicho, amortajados.

García Montero no es el político más indicado para dar lecciones de juego limpio. Basta con recordarle la saña con la que él y otros concejales del PP se han empleado en ocasiones para desprestigiar a los tres portavoces de la oposición.

Hacer pasar al alcalde como víctima es un ardid político que revela el nerviosismo que corroe al Partido Popular ante la posibilidad de perder la mayoría absoluta en la ciudad, según pronostica su último sondeo.

Pero si se para uno a pensar no parece que el portavoz del gobierno le haya hecho favor alguno a Torres Hurtado con sus declaraciones. Todo lo contrario. Deja en evidencia la frágil salud de un alcalde que puede derrumbarse a la mínima pelotera que acabe en los tribunales.

Torres Hurtado –subraya García Montero- “se está dejando los mejores años de su vida en el buen gobierno de la ciudad”. Que un político malogre su vida en el empeño de proporcionar bienestar al resto de ciudadanos sólo se lo creen, a estas alturas, los paniagudos de cada partido.

Granada no necesita más mártires, en todo caso buenos gestores. Con dar el callo, suficiente. Qué mejor sacrificio.

Comentarios en este artículo

  1. Es peor el repuesto que la enfermedad, pensará la oposición y hará, a partir de ahora, una oposición de merengue.

    Pablo Alcázar

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