«Solidaridad frente a los desalojos»

Stop Desahucios convoca una movilización el próximo 6 de septiembre, a las diez de la mañana, para impedir el desalojo de una joven del Zaidín, sus dos niños pequeños y su hermano. El colectivo apela al apoyo vecinal para evitar que esta familia se quede en la calle por no poder hacer frente a su hipoteca con Banesto.

Mesa informativa de Stop Desahucios frente a la sucursal de Banesto de Reyes Católicos.

Mesa informativa de Stop Desahucios frente a la sucursal de Banesto en Reyes Católicos.

Hace unos meses que Liliana Gómez, una vecina del Zaidín con dos niños pequeños de 8 y 10 años, recibió la orden de embargo. El próximo 6 de septiembre Banesto ejecutará el desalojo y se quedará en la calle junto a sus pequeños y su hermano Juan Carlos, que comparte con ellos su todavía hogar.

Para tratar de impedir su desalojo, el grupo Granada Stop Desahucios del 15M ha convocado una concentración ese mismo día, a las diez de la mañana frente a la vivienda, situada en el número catorce de la calle Zamora. “Solo nos queda la solidaridad, la movilización ciudadana frente a los atropellos de los bancos con familias como la nuestra. Necesitamos que la gente nos colabore para intentar evitar que nos echen”, sostiene apesadumbrada Liliana, para la que resulta difícil que el ánimo no la abandone “conforme se acerca la fecha”.

Tuvimos que elegir entre seguir pagando las letras o que los niños comieran

La familia llevaba seis años pagando 600 euros mensuales de hipoteca. Pero Juan Carlos, que también tiene un niño pequeño, se quedó en paro “y aún no ha conseguido encontrar empleo”. Los 500 euros que Liliana gana limpiando una casa “apenas alcanzan para comida, agua, luz y demás gastos corrientes”, señala entristecida la joven. “Tuvimos que elegir entre seguir pagando las letras o que los niños comieran”, lamenta, sin poder dejar de pensar en el “futuro incierto de sus hijos”.

Pero lo que suceda a estos pequeños o los sueños rotos de la familia, sus alegrías o sus miserias “nada importan al banco. El dinero –lamenta- y las cuentas de beneficios están por encima de las personas”. De hecho, los hermanos han intentado, sin éxito, que Banesto les rebaje la cuota hipotecaria mientras que Juan Carlos encuentra trabajo. También Stop Desahucios ha tratado de negociar una dación en pago –es decir que la entrega de la vivienda salde la deuda- y la posibilidad de que la familia se quede aportando una cuota de alquiler.

Liliana cuenta su historia frente a la sucursal de Banesto.

Liliana cuenta su historia frente a la sucursal de Banesto.

“Incluso les hemos propuesto que nos alquilen la casa por un año nada más y que, pasado ese plazo, se queden la vivienda. En ese tiempo podré ahorrar dinero para los pasajes de avión. Solo quiero volver a mi país natal, Ecuador, con mis hijos. Allí puedo contar con la ayuda de mis padres, al menos. Pero el banco se cierra en redondo a darnos este tiempo”, relata. “Nos quieren desalojar ¿para qué? ¿Para tener otra vivienda vacía que no van a poder vender, dada la situación, mientras nosotros nos quedamos en la calle arrastrando una deuda?”, se pregunta, sin dejar de incidir en la “dura situación” de Juan Carlos.

“Mi hermano quiere quedarse en España, donde tiene su vida, pero cargar con la hipoteca después de perder su vivienda le impedirá comenzar de nuevo. Le embargarán la nómina cuando encuentre trabajo”, se entristece.

Nos quieren desalojar ¿para qué? ¿Para tener otra vivienda vacía mientras nosotros nos quedamos en la calle arrastrando una deuda?

Aunque a diario trata de disimular su angustia, “los niños se dan cuenta de lo que está pasando”. “Uno de ellos incluso me insiste en que lo deje hablar con los responsables de la entidad, a pesar de lo pequeño que es”, cuenta junto a la mesa informativa que Stop Desahucios ha colocado para denunciar su caso frente a la sucursal de Banesto de Reyes Católicos –con la que su hermano firmó la hipoteca.

Ante la negativa de la entidad “a dar otra solución a la familia que no sea abandonar la casa y seguir cargando con la hipoteca”, el colectivo ha interpuesto varios recursos en el juzgado para comunicar que en la casa residen menores, circunstancia que tampoco ha paralizado el proceso de embargo. “Al parecer, para la justicia da igual que los niños se queden en la calle. Sí estarán pendientes de que se ejecute el embargo el 6 de septiembre”, critica Liliana, con el futuro de su familia “en manos” de Banesto, el banco que “aprendió a hacer las cosas de otra manera, el banco que es como debería ser un banco”, según reza el eslogan de la campaña publicitaria que difundió este año.

“Últimamente no has escuchado hablar mucho de nosotros”, arranca el anuncio. Sí quieren hacer oír su historia Liliana, Juan Carlos y sus pequeños, que siguen soñando con una sociedad en la que las personas estén por encima de los números y “nadie permita que una familia se enfrente al drama de quedarse en la calle y perder su hogar”.

(20/08/2012)

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