Stop Desahucios, ejemplo de solidaridad

Protesta del grupo Stop Desahucios tras el suicidio de José Miguel

Marcha del grupo Stop Desahucios por la Gran Vía

Como miembro del grupo local de Equo, decidí un día acercarme a conocer al grupo de Stop desahucios en Granada, que se reúne todos los lunes en torno a las 8 de la tarde en la plaza del Carmen. Comencé a asistir a sus reuniones el pasado mes de abril. No he podido asistir semanalmente con regularidad, pero con presenciar uno de estos encuentros, se puede constatar el enorme esfuerzo y el grandísimo trabajo que llevan a cabo en nuestra ciudad.

El procedimiento que siguen es sencillo y directo. La persona en riesgo de desahucio cuenta en alto su problema al grupo, claramente y sin tapujos. A continuación, empiezan las preguntas de las personas allí reunidas, que toman nota, preguntándole todo tipo de detalles para que quede todo clarificado. Para terminar, intervienen los abogados. Siempre hay un par de ellos entre el grupo, que hacen preguntas más concretas y precisas. Cuando ya está todo suficientemente expuesto y aclarado se abre un turno de propuestas orientadas a la acción, como por ejemplo, ponerse en contacto con el director de la oficina bancaria por carta, pedir una cita, entregar documentos pendientes, hacer una visita en grupo a la sucursal correspondiente, etc.

Stop Desahucios ocupa el Santander

Stop Desahucios ocupa el Santander para pedir una solución para Rosa y Emilio

Este es el modo de proceder, ni más ni menos. No piden la dación en pago. Quieren sencillamente que no echen a las familias de sus casas. Para ello, proponen llegar a un acuerdo con el banco, de modo que tanto el residente como la entidad salgan beneficiados. Piden también un pago mensual más equitativo y más cercano al precio real de la vivienda, que como todos sabemos, ha sido inflado en los últimos años.

Lo que más me llamó la atención de este grupo de personas fue su variedad, en todos los sentidos, especialmente en lo que se refiere a la edad. Hay personas de todas las edades, pero en el fragor del debate, parece que esos cuarenta años de diferencia entre algunos simplemente desaparecen, no se aprecian.

Después de las reuniones de Stop Desahucios a las que he asistido he comprobado que están consiguiendo parar desahucios y mantener a muchas familias en sus casas. Eso la gente lo aprecia y lo valora. Algunos de los asistentes habituales son personas que han sido ayudadas, que han comprendido que ese “rollo” de la solidaridad existe y que no solo se convierte en medicina cuando se recibe, sino también cuando se da. Por eso, muchos de los componentes son ciudadanos que vinieron una vez a pedir ayuda para no ser desahuciados y se han ido quedando en el grupo para siempre con la firme intención de ayudar a otros que estén necesitados.

Este colectivo, al fin y al cabo, está compuesto por personas que también tienen familias, trabajos, aficiones, quehaceres, hobbies…, siendo su tiempo y energía limitados. Por eso, están deseando que más ciudadanos se unan, que más gente disfrute del buen sabor que deja la solidaridad sumándose a ellos en la plaza del Carmen, en las manifestaciones, en los encierros en los bancos,… en la ‘pelea’ del día a día.

Con estas palabras, quiero poner mi granito de arena para que se sepa que han convencido con trabajo y éxitos palpables a un ciudadano más de Granada, que a partir de ahora y en la medida de mis posibilidades, pasará a ser otro miembro más de Stop Desahucios.

Comentarios en este artículo

  1. Gracias, a todos los amigos de Stop Desahucios, un fuerte abrazo. Vuestros esfuerzos y lucha, ha merecido la pena.

    Salvador Sanchez Molina

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