Opinión

La teta de la Alhambra

El alcalde de Granada, José Torres Hurtado, insiste en que la Alhambra debe costear con la subida del precio de las entradas la rehabilitación del patrimonio degradado del Albaicín. Una ocurrencia más para azuzar al adversario.

Álvaro Calleja
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Periodista con residencia en el barrio del Albaicín. Formo parte de Giro Comunicación S. Coop. And. También en

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El alcalde de Granada, en el Arco de las Pesas, en una visita al barrio del Albaicín.

El alcalde de Granada, José Torres Hurtado, ha vuelto a sacar la calculadora para hacer las cuentas de la lechera en su intento de engancharse por enésima vez a una teta de la Alhambra. Dijo el alcalde el viernes pasado, en la víspera de la celebración del 30 aniversario de la declaración de Patrimonio de la Humanidad del monumento, que el Albaicín pierde 17.000 euros al día por la decisión del Patronato de la Alhambra de no incrementar el precio de la entrada a los turistas, dinero con el que el gobierno local del PP quiere poner remedio a todos los males del barrio morisco.

No es necesario abundar sobre la leyenda urbana cada vez más extendida por los populares a cerca de las carretillas de euros que salen todos los días por la Puerta del Vino con destino a Sevilla.

La propuesta de ‘dos euros más por entrada’ para restaurar el patrimonio degradado la dejó caer el alcalde en noviembre del año pasado coincidiendo con la presentación del tren turístico, el medio de transporte con el que Ayuntamiento y Patronato enterraban otra recurrente polémica en torno a la conexión de la ciudad con la Alhambra. Como cabía esperar la directora del Patronato, Mar Villafranca, desestimó la petición porque, según dijo, obligaba a cambiar la ley de Hacienda y los estatutos de la Alhambra.

Torres Hurtado cuantificaba en 4,5 millones de euros al año la inversión que recibiría el Albaicín con la recaudación de la subida de las entradas. Pero si se toma en serio la cifra de 17.000 euros diarios que remarcó en su comparecencia del viernes, la partida superaría los 6,1 millones de euros. Basta con multiplicar dicha cantidad por 363 días [el monumento sólo permanece cerrado dos días al año].

Más allá de cálculos matemáticos y políticos, el alcalde insistió en la misma argumentación cansina y desafortunada que utilizó hace un año: el Albaicín es un barrio “deficitario”. La limpieza -sostiene- le cuesta al Ayuntamiento más 2 millones de euros al año y el alumbrado público 320.000, mientras que con el IBI solo se recauda 800.000 euros.

Cualquiera diría que la limpieza, cuando toca, le sale gratis al albaicinero o que tenga que agradecer al alcalde que no viva entre tinieblas, como si no mereciera mejores servicios de los que el Ayuntamiento presta en la actualidad.

Si realmente está preocupado por encontrar fondos para conservar el patrimonio del Albaicín, el gobierno del PP no debería haber “exigido”- según Manuel Morales, delegado de Fomento- la retirada de casi 500.000 euros que destinó en su día para acondicionar el paseo lineal por la muralla zirí, proyecto que lleva 16 años de espera por la incompetencia de la Junta de Andalucía en la dirección de la obra. Tampoco debía haber permitido el enterramiento de un tramo de muralla a su paso por el Huerto del Carlos, un  hecho imputable a ambas administraciones.

En su papel de limosnero que trata de aferrarse a la teta de la Alhambra, el gobierno de la ciudad busca sacar rédito político de su propia incapacidad. Prueba de ello es que ni siquiera ha presentado los detalles de su propuesta, los proyectos a los que se dedicaría el dinero. Se queda en una ocurrencia más para azuzar no al organismo autónomo que gestiona el monumento sino al adversario político, el PSOE, al que también ha llegado acusar de estar detrás del fraude de la Alhambra. Tiempo de berrea.

Comentarios en este artículo

  1. La línea de pensamiento del alcalde podría llevar también a que suban los cafés o las cañas 0,30 € para pagarle la Lac, o las entradas de cine para pagar otro cabo pendiente en el presupuesto municipal u otros delirios así.
    El alcalde se ha empeñado en dejar una Granada cada día más endeudada, con sus delirios faraónicos y sus incomprensibles arreglos, casi siempre carísimos e innecesarios en el centro, su canal de televisión propagandístico, su…
    Su estilo político es echar la culpa de sus desaguisados al PSOE y a la Junta de Andalucía, pero ese argumento está muy visto y resulta cansino. Que no se endeude en arreglos de Ganivet, por ejemplo, y se ocupe de tapara baches en los barrios.

    AG

    Alberto Granados
  2. ¿De verdad que los granadinos nos merecemos «esto»?. ¡Vaya desgracia para la ciudad!

    Fran

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