Pegas al Plan de Movilidad

Trabajadores de la Rober ponen sobre la mesa algunos problemas derivados de la introducción de las nuevas líneas de autobuses en una charla en el Zaidín. Los conductores instan a hacer un «frente común» para evitar la desaparición de la línea 13, por la que están dispuestos a movilizarse.

Cocheras de la Rober, en el Zaidín

Cocheras de la Rober, situadas en el Zaidín

¿Qué efectos tendrá para el usuario el Plan de Movilidad? Trabajadores de Transportes Rober, concesionaria de los autobuses urbanos de la ciudad, han ofrecido una charla en el Zaidín para despejar esta incógnita. Durante el encuentro, en el Local de la Ribera, han analizado algunos de los problemas que han detectado derivados de la puesta en funcionamiento de las nuevas líneas.

Uno de los principales inconvenientes del plan se debe al «incremento del número de transbordos necesarios para desplazarse», lo que paradójicamente supone «un paso atrás en cuanto a movilidad», explicó el presidente del comité de empresa de Rober, Francisco Barranco (CCOO), consciente de que este obstáculo «afectará principalmente a aquellas personas con movilidad reducida».

El representante de los trabajadores reparó, asimismo, en la «masificación que sufritán los dos intercambiadores» -situados en la Caleta y el Palacio de Congresos– donde los pasajeros tendrán que pasar de las líneas radiales a la de Alta Capacidad (LAC) para atravesar el centro. Esta aglomeración no solo será de usuarios, que deberán abonar allí mismo su billete o pasar su bono. También será  de autobuses, ya que a los urbanos y la LAC se sumarán los metropolitanos, advirtió Barranco. «¿Dónde vamos a situar tanto vehículo junto?», cuestionó.

Entre las pegas al plan se encuentra, por otra parte, la frecuencia de tres minutos prevista para la Línea de Alta Capacidad en horas punta. Hay que tener en cuenta -precisaron los trabajadores- que cualquier incidencia, «como un semáforo en rojo o un pasajero que pregunta» puede provocar «que se tarde más». «El problema es que las LAC miden 20 metros y en cuanto sufran un retraso más de dos ya tenemos un gran atasco», lamentaron.

Los trabajadores censuraron, por último, la «merma» que supondrá para este servicio público la desaparición de determinadas líneas «por considerarse residuales en virtud del número de pasajeros que las usan». «Esta perspectiva limita el derecho al transporte de algunos ciudadanos, simplemente porque en su zona la demanda es menor», recriminó el representante sindical. Es el caso de la línea 13, que conecta con el cementerio y da servicio a la Carretera de la Sierra y el Barranco del Abogado. El Ayuntamiento «pretende suplirla» derivándola a la subcontrata Alhambra bus, a la que «paga menos por kilómetro» y cuyos trabajadores «tienen peores condiciones laborales», alertó. «Si el 13 se suprime y deja de ser responsabilidad de Rober estamos dispuestos a iniciar movilizaciones», anunció Barranco, que instó a los vecinos a «hacer un frente común para salvar» la línea del camposanto.

 (15/05/2014)

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