Un pregón de leyendas y recuerdos

pregón, Semana Cultural del Realejo, 2014

Público asistente al pregón, en la Corrala de Santiago. Foto: GranadaiMedia

La noche no se quedó corta. El inicio de la Semana Cultural y Deportiva del Realejo (nombre que adoptaron las tradicionales fiestas, que ya no lo son como tales) lo marcó Joaquín Abras de Santiago con un pregón que arrancó lírico, y poco a poco se fue adentrando en los pequeños rincones del barrio con curiosidades, leyendas y anécdotas. La selección y entrega de los Premios Realejo de este año también fue un momento para recuerdos y emociones, y la música la pusieron el Coro Rociero María Auxiliadora de la Alhambra  y la Compañía Lírica Belcanto con ‘Primores de la Zarzuela’. Por tanto, la Asociación de Vecinos del Realejo celebró su noche con tradición, historia y mirando al pasado.

Piedad Cardenete, presidenta de dicha asociación, celebró en presencia del rector de la Universidad, Francisco González Lodeiro, la próxima  apertura de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura (que se ha retrasado al segundo cuatrimestre, pero se inaugurará), la «magnífica labor» de los concejales del Ayuntamiento para desbloquear la rehabilitación del Cuarto Real de Santo Domingo, y la acepctación del parking en el Colegio Ave María, aunque «hacen falta más». Sólo pidió que se restaure el parque que acompaña al citado Cuarto Real de Santo Domingo, reventado en sus bancos y tarimas, con las papeleras y los focos destrozados, «porque es un parque al que van mayores y pequeños». De hecho, la última noticia que se tuvo de estas necesarias reparaciones fue la de que se empezaría a arreglar en diciembre… de 2013. «Sé que con paciencia, poco a poco, conseguiremos las cosas que se necesitan». También hizo alusión Piedad a la demarcación del barrio que representa, subrayando que llega hasta el llamado Barrio de la Virgen, y que con las actividades de la asociación quieren llegar a nuevos espacios donde darse a conocer.

Del Realejo judío al ‘Cura de San Matías’

El director de la Corrala de Santiago, que acogió la gala vecinal, Carlos Orte, introdujo al pregonero de este año, recordando como anécdota la vez que tuvieron, Joaquín, Carlos y Paco Olmos, que retirar un coche a pulso entre los tres de la calle Santiago para que pudieran pasar los bomberos. «Él es un auténtico greñúo», resumió antes de darle la palabra. Joaquín Abras de Santiago, coordinador del Área de Cultura de la Diputación de Granada (trabaja en el Palacio de Condes de Gabia), reconoció tener «dos patrias» (Lucena y Granada), y realizó con un verbo exquisito y una declamación impoluta un repaso a la historia de Garnata Al-Yahud, «puente entre el pensamiento clásico y el bajomedieval científico», con sabios y pensadores judíos que plantaron «los hondos cimientos de la Europa culta». Referenció a Tibón, a Yusuf Ibn Nagrella, a las diásporas previas al decreto de expulsión católico (con matanzas como la que emprendieron contra los judíos los almohades, matando a más de 5.000 en dos días del año 1066, o la crueldad de los almorávides también), las esquinas donde se piensa que tuvieron sus sinagogas (en la plaza del Padre Suárez, por ejemplo), y a la fractura social que supuso su expulsión definitiva con el consiguiente cambio urbanístico total.

Joaquín Abras de Santiago

Joaquín Abras de Santiago. Foto: GranadaiMedia

 

«Los niños llevan jugando siglos en el Campo del Príncipe», dijo el pregonero. Y recordó que el nombre de esta plaza hace referencia a Juan de Aragón, príncipe e hijo de los Reyes Católicos, que murió a los 19 años en Salamanca, «fruto del agotamiento provocado por siete meses de agitada vida conyugal» con Margarita de Austria, hasta el punto de que los médicos de la época recomendaban separar a la pareja de recién casados por su febril sexualidad. «Esto no creo que lo relate la serie de televisión», bromeó. Dos meses después de la muerte del heredero, se desmontó y se allanó el terreno y se le puso el nombre de ‘Campo del Príncipe’, por decisión del ayuntamiento de aquellos tiempos.

También rescató a un personaje del pasado, Francisco de Velasco, conocido como «el cura de San Matías» en el siglo XVII, un tenebroso párroco que tras una juventud distraída y un encuentro crucial con una joven que predijo su propia muerte, se ensimismó y se entregó a la mortificación y a la vida de mártir. Con canillas y calaveras humanas construyó su cama en un rincón de la capilla donde vivía (una cama que era una tabla con esparto), coleccionaba cilicios y látigos con púas, hizo venir a un retratista para que le inmortalizara vestido de negro en posición fúnebre, y cuando murió (de verdad) fue enterrado bajo el presbiterio de la iglesia de San Matías. Cuando fue exhumado y descubierto incorrupto (dicen las crónicas), fue sepultado dentro de la habitación donde una vez tuvo su truculenta cama, se selló esa habitación, «y allí sigue».

Acercándose al presente, Abras citó muchos nombres de allí presentes y de lugares que han protagonizado la vida del barrio en estas últimas décadas. Como el bar El Sota («una institución»), el Mesón, el bar Cordones, la ex presidenta de la asociación Carmen Nestares, la Corrala de Santiago o el Centro de Lenguas Modernas, el Hospital de Peregrinos o la Casa Ángel Ganivet, que anunció, «pronto se inaugurará».

Premios Realejo 2014

Antes de la entrega de premios, el Coro María Auxiliadora de la Alhambra, con 25 años de historia y fundado por Francisco Cañas, cantó desde el primer piso de la corrala tres canciones clásicas rocieras. Y los premiados recogieron su diploma enmarcado con bastante emoción; especialmente conmovedores fueron los discursos de la responsable del Hotel Costa Azul, Marisa Egea, muy implicada en las actividades del barrio, o del propietario del Asador de Castilla, Antonio Moya, que tendió su mano a la asociación para lo que necesite. También fueron premiadas la Congregación de las Comendadoras de Santiago (Mariano Sánchez Pantoja entregó el premio a la madre superiora y habló por ella, porque estaba emocionada), los concejales del PP Isabel Nieto (ausente por enfermedad) y Vicente Aguilera (nacido en el barrio), los vecinos Carmen Jiménez Sánchez y José López Beltrán, la farmacéutica Cruz Cano Perálvarez y el rector de la Universidad de Granada, Francisco González Lodeiro (que bromeó sobre las distintas sedes que la universidad tiene en la ciudad y otras que siglos atrás pertenecieron a la institución: «Tendríamos que sacar los papeles para ver a quién le pertenecen algunos edificios»). El alcalde, José Torres Hurtado, agradeció los honores y alabó la gestión de la Asociación de Vecinos del Realejo, reconociendo que desde el Ayuntamiento se han realizado muchas mejoras en esta zona del distrito Centro.

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