Vertidos de aguas fecales en plena calle

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«Sin poder abrir las ventanas, con un hedor insoportable y excrementos acumulados en plena vía pública». Hace más de seis meses que los vecinos del bloque 6 de la calle Chipre, en el Zaidín, soportan esta «indignante situación» por los vertidos de aguas fecales que ‘manan’ de su propio edificio para dar a parar a los viales aledaños: Jarama y Pingarrón. Los afectados del entorno denuncian la «insalubridad» que sufren ante la acumulación de residuos provenientes de los desagües de esta comunidad.

El problema se originó el pasado marzo, cuando el inquilino de uno de los locales situados en los bajos del edificio intentó «arreglar el atranque de sus tuberías abriendo un agujero en la bajante comunitaria para dejar salir por ahí los darros sin pedir permiso alguno», explican los residentes.

Se me han muerto más de 300 pájaros por el metano que desprendía la porquería

Al parecer «a petición de su casero tapó previamente una arqueta» que en su día «el propio dueño del inmueble construyó para dotarlo de baño con intención de abrir allí una tienda de vinos. Para instalar este inodoro desvió, sin las autorizaciones pertinentes, todas las bajantes de los pisos generando atascos en las cañerías», explica la presidenta la de comunidad de vecinos, María Celeste Martín, que ha intentado «sin éxito» solucionar el asunto «a través del servicio de mediación». «El propietario de este local, con otros siete alquilados en el mismo edificio sin contrato alguno, se niega a comparecer, así como a pagar la comunidad, con lo que nuestro seguro no puede hacerse cargo de sus desperfectos. Él tampoco dispone de póliza», señala.

Según anuncia, los residentes están dispuestos a llevar el asunto a la justicia, pero aún no les ha sido posible obtener la documentación que «demuestra la titularidad de estos inmuebles». De momento ya han denunciado este «grave problema» en Sanidad y Emasagra, aunque los técnicos han podido acceder al local «ante la negativa del inquilino». Sus quejas también han llegado a la junta de distrito de octubre, donde la asociación de vecinos Zaidín Campus solicitó «medidas» ante el «peligro para la salud pública».

El inquilino al que los residentes responsabilizan de perforar la bajante comunitaria, José García, niega por su parte la mayor. Según asegura la tubería del edificio «reventó», abriendo el orificio por donde escapan las aguas residuales. Semanas antes «la porquería salía en el interior del local» que tiene alquilado. «Se me han muerto más de 300 pájaros por el metano que desprendía», comenta este jubilado, sintiéndose el «mayor perjudicado» por lo ocurrido. «Las tuberías se han atascado porque echan a los desagües de todo», afirma, mientras niega que el origen del problema se deba a la arqueta que taponó a instancias de su casero.

Para García «el problema podría estar zanjado» si la comunidad «no hubiese puesto pegas» a la intervención de una empresa que su casero contrató hace poco para «desatrancar la tuberías». Los residentes alegan, sin embargo, que en ningún momento se solicitó «permiso ni peritaje técnico» para realizar dichos trabajos, que arrancaron «abriendo aún más el agujero por el que escapan los vertidos».

Si bien Mantenimiento ya «ha abierto expediente» por este «foco de insalubridad», se trata de «una propiedad privada» que depende de una comunidad, explicó un técnico del área en junta de distrito. «Hay un procedimiento abierto que lleva su tiempo porque se actúa cuando los vecinos no lo hacen», incidió. Entre tanto se ha dado «instrucciones a Inagra para atender la zona de un modo especial», anunció. Los afectados recriminan, no obstante que los operarios solo acudan a desinfectar la calle cuando llaman al 010.

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