¿Vigilancia o protección policial?

junta distrito zaidin

La Junta de Distrito del Zaidín volvió a llenarse de pancartas sobre la situación de Santa Adela.

¿Vigilancia o protección? La presencia de la Policía Nacional en las asambleas vecinales de Santa Adela ha suscitado este debate en la junta de distrito del Zaidín celebrada este 6 de noviembre, cuya sesión se cerró con gran revuelo, aunque no por esta orwelliana polémica.

Los residentes de la barriada se sienten «vigilados» y consideran «desproporcionado» que dos lecheras «con una media de dos agentes por vecino» o, en su defecto, «los secretas» sigan de cerca las reuniones que celebran cada lunes, «como si fueran delincuentes», denunció el presidente de la asociación de vecinos Zaidín VergelesAntonio Ruiz. La concejal del PSOE, Ana Muñoz, ya criticó en la pasada junta de distrito el «excesivo celo policial» ante estos encuentros ciudadanos, cuestión que despertó otro interrogante entre los afectados y la propia edil: «¿de quién partió la orden?».

El alcalde de barrio, Antonio Granados, despejó esta incógnita garantizando que el Ayuntamiento no tiene competencias sobre la Policía Nacional. Para dirimir el asunto, el también concejal de deportes mantuvo la semana pasada un encuentro con la Subdelegación del Gobierno, donde le trasladaron que «no ha habido ninguna llamada de atención en relación a Santa Adela» y que tampoco se han producido «problemas ni altercados con sus vecinos», anunció. 

asamblea vecinal Santa Adela

Dos lecheras de la Policía, en una de las asambleas vecinales de Santa Adela.

Con su presencia -aseguró Granados- la policía «no busca asociar la concentración a delincuencia». «El deber de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado es proteger a los ciudadanos y preservar las garantías del derecho de concentración. Y eso hacen», explicó.

«Los agentes intentan velar por la seguridad de los vecinos, como en cualquier concentración», agregó el edil que, no obstante, se comprometió a trasladar a la Subdelegación que los residentes «se sienten perseguidos». «A mi no me molestaría la cercanía de la Policía. Muy al contrario, me hace sentir más seguro», subrayó 

«Cuando me siento vigilada sí me molesta su presencia», respondió Mari Carmen Ariza, vecina e integrante de la plataforma de Santa Adela. Otros residentes defendieron esta misma postura. «¿No hay nada más importante que vigilar en Granada que una reunión de vecinos? Si su intención es que nos achantemos para que los que vienen poco, lo hagan menos por miedo, no lo van a conseguir», advirtió Mari Carmen Jiménez, para pasar a aclarar que estas reuniones «no son concentraciones».

La concejal de UPyD, Maite Olalla, se sumó a las críticas de los vecinos al señalar que, efectivamente, «la Policía está para velar por la seguridad, no para reuniones vecinales. Seguro hay mejores cosas en las que gastar el dinero público», defendió la edil, para la que es «normal que los vecinos se sientan vigilados».

Olalla solicitó, por otro lado, como ya hiciera en el pasado pleno, una reunión de todas las fuerzas políticas para buscar soluciones a la paralización del plan de Santa Adela. Los afectados, a su vez, exigieron nuevamente un encuentro con el alcalde, José Torres Hurtado, la concejal de Urbanismo, Isabel Nieto, y Granados. «Solo pedimos diálogo y que nos escuchen», indicó Francisco Cortés, vecino e integrante de la plataforma.

Decreto contra la exclusión

Interior de la vivienda de Antonio Sánchez en Santa Adela.

Interior de la vivienda de Antonio Sánchez en Santa Adela.

El decreto contra la exclusión social también se coló en el debate, dado que Santa Adela es una de las zonas con necesidades de transformación a las que está dirigido. Tanto vecinos como socialistas mostraron su sorpresa porque no se haya contado con ningún colectivo del Zaidín para definir intervenciones o, posteriormente, en la mesa de contratación. Lo que indignó a los residentes de la barriada, sin embargo, es que solo se hayan previsto actuaciones de limpieza a cargo de este programa, a pesar de que la mesa de coordinación de Santa Adela «propuso numerosas e interesantes iniciativas, ninguna de limpieza, encaminadas a formar y mejorar el entorno a través de estos contratos», informó Cortés, que preguntó «¿por qué se ha excluido a este colectivo y sus iniciativas?».

Ariza sumó a esta cuestión otra: «¿por qué se ha decidido destinar todo el dinero del decreto solo a tareas de limpieza?».

Y saltaron chispas

Durante la junta de distrito los residentes de Santa Adela volvieron a poner sobre la mesa sus difíciles condiciones de vida. Antonio Sánchez, un vecino al que se le ha hundido el suelo y con graves problemas de salud a consecuencia de la humedad, compartió con el público su cruda realidad: «los médicos me han dicho que tengo que dejar la casa. Pero mi simple pensión no me alcanza para mudarme. Tampoco para arreglarla. ¿Qué pasará cuando lleguen las lluvias?»,  planteó.

Vecinos:“¿Por qué se ha decidido destinar el dinero del decreto contra la exclusión solo a tareas de limpieza?”

«Estas navidades tendremos que arreglar los tejados, en lugar de comernos el turrón», consideró Jiménez, quien criticó la actitud de Granados ante estas miserias. «Eres muy diplomático con esa risa floja que raya en el insulto porque nuestra situación es muy grave», subrayó esta vecina antes de que la diplomacia del alcalde de barrio saltase por los aires.

El concejal de Deportes montó en cólera, algo que ya ha pasado en otras juntas de distrito, después de que un vecino preguntara por el dinero de Santa Adela e insinuara que se lo había llevado al alcalde. Lo que comenzó como una tajante llamada de atención por «una acusación grave de delito totalmente infundada» se transformó en gritos cada vez más encendidos y amplificados por un micro con el volumen de por sí elevado (cosa que ya hizo notar el público antes).

«No se lo consiento»; «nos vemos en los tribunales si vuelve a insinuar algo parecido porque su comentario es ignorante»; «le pongo una denuncia por injurias y calumnias si lo repite», advirtió el edil en un tono que iba ganando en exasperación. Su respuesta -«desproporcionada» según muchos asistentes- despertó el malestar de buena parte del público, que salió en defensa del vecino. «Te estás ensañando», «déjalo ya, no te cebes», «no son formas de hablar, por desafortunado que haya sido el comentario», espetaron al concejal, que dio por cerrada la sesión en mitad del revuelo.

(06/11/2013)

Comentarios en este artículo

  1. La actitud del Sr. Concejal pasó por la altanería, la prepotencia (incluso con miembros de su propio grupo), la displicencia, la ironía, el paternalismo…para rematar con la ira y el abuso. El broche lo puso cuando le pidio la filiación política a un vecino. Todo un ejemplo de demócrata y representante popular.

    Ernesto
  2. No es la primera vez que veo y escucho mofa de parte del concejal presidente de mesa en esta junta de distrito hacia los vecinos que se expresan.
    La actitud de Antonio Granados dista mucho de ser profesional,será por esto que ve a los vecinos como enemigos a combatir en vez de personas a las que escuchar y aportar soluciones.Sus palabras en muchos casos son incoherentes y sin aportación de respuestas día tras día.Esto no se puede tolerar de parte de una persona con un puesto público que pagamos todos.

    ester
  3. La chulería y la prepotencia con que trata a los vecinos de la plataforma Santa Adela el Concejal del partido Popular Antonio Granados es de vergüenza política y que tengamos que soportar todos los 1º de mes, a este mal llamado Alcade de barrio del Zaidin es inaguantable. Personas como Antonio Granados, son los que destruyen a los partidos políticos ¿Como es posible que a estas alturas un simple concejal del PP le pida a un vecino la filiación política. Antonio por no llamarte de otra forma, tú de demócrata tienes muy poco más bien de fuerza nueva.

    Como ciudadano me pregunto ¿Es necesario nombrar alcaldes de barrio? Y la respuesta es, a la vista de que no tienen ninguna función específica, no. Sería necesario si esas personas nombradas para el cargo, tuvieran alguna función clara y específica que cumplir. Pero no es así. Por lo tanto no es necesario nombrar a nadie alcalde de barrio.

    Mi propuesta es que debiera de hacerse en cada barrio una asamblea de vecinos. Entre estos, debieran elegir al vecino que quisieran para el cargo de alcalde de barrio y presentarlo mediante escrito al Ayuntamiento. Una vez hecho el nombramiento, el Alcalde de barrio, debiera de contar con los vecinos, mediante las oportunas asambleas, para presentar al ayuntamiento las necesidades del barrio, las sugerencias, las quejas.

    Gastar bien, por servicios realizados a la comunidad, es gestionar bien. No gastar y no dar ningún servicio a la comunidad es gestionar mal.

    ciudadano

¡Danos tu opinión!

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.