Dos menores condenados por pintar Monaita

Pintar sobre un monumento histórico, como es el caso de Puerta Monaita, no es una falta menor sino un delito de daños contra el Patrimonio. La Justicia ha condenado a dos menores que pintarrajearon la muralla a 100 horas de trabajos y al pago de una indemnización.

Puerta Monaita

La sección primera de la Audiencia Provincial de Granada ha confirmado la condena a dos menores, autores de un delito contra el Patrimonio Histórico por realizar pintadas en la Puerta Monaita, situada en el Albaicín. Los jóvenes deberán resarcir el daño causado con 100 horas de trabajos en beneficio de la comunidad, además de tener que indemnizar a la Delegación Provincial de la Consejería de Cultura de Granada con 1.333 euros cada uno.

La gamberrada se llevó a cabo el pasado 4 de abril de 2011, a plena luz del día, sobre las 12:30 horas, y tuvo como protagonistas a los dos menores hoy condenados y a un adulto. Juntos se personaron en la muralla de la Puerta de Monaita, monumento histórico artístico desde 1931, donde garabatearon un dibujo de un tamaño de unos diez metros cuadrados, cuya reparación se ha tasado en 4.000 euros.

Las defensas recurrieron la pena impuesta por el juez de Menores 1 de Granada, Emilio Calatayud, por entender que en lugar de un delito de daños contra el patrimonio se trataba de una falta de deslucimiento de bienes inmuebles. Sin embargo, la Audiencia Provincial tiene claro que son daños causados a “bienes singularmente protegidos e integrantes del patrimonio histórico”, por lo que desestima el recurso.

En la sentencia, publicada hoy por el diario Ideal y a la que ha tenido acceso GranadaiMedia, los jueces se apoyan en el informe pericial elaborado por una funcionaria de la Junta de Andalucía para echar por tierra el argumento de las defensas que, con el propósito de suavizar el castigo, equipararon el grafiti con el que se pintarrajea  en los vagones de los metros o fachadas.

En el informe, además de una descripción de las características del grafiti, se advierte del daño causado en la superficie de “un tapial del siglo XIII”, lo que supone “un demérito en el Bien aún restaurada su imagen”. Los jueces entienden que no es equiparable pintar en un vagón o en una fachada de una casa que hacerlo sobre la superficie de una muralla, cuyo material es “mucho más sensible a la exposición de agentes químicos”, pues causa “un menoscabo a la integridad del bien”.

Tampoco se ha tenido en cuenta las diferencias sobre el tamaño del grafiti o que la perito, por ser funcionaria de la propietaria del bien, la Consejería de Cultura, no fuera objetiva en sus conclusiones.

Los menores, aunque en un principio negaron los hechos, luego admitieron su autoría e incluso reconocieron que tenían las manos con restos de pintura cuando fueron sorprendidos in fraganti por la Policía Local.  Los jóvenes deberán dedicar 100 horas de su tiempo a labores de mantenimiento y limpieza, presumiblemente se encargarán de la limpieza del grafiti aunque, de ser así, contarán para ello con experto en restauración.

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(29-11-2012)

 

Comentarios en este artículo

  1. Da igual, delito o falta, lo que les daba yo eran un par de ostias a cada uno. Acaso no sabian donde estaban pintando?¿ No hay muros hechos pedazos en Granada para pintar que van a un monumento.

    David

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